La Función de Compras y sus Objetivos

La empresa para llevar a cabo su actividad realiza compras de diferentes artículos, productos y servicios que van a ser utilizados en diferentes momentos procesos:

  • Materiales para el proceso productivo.
  • Materiales para servicios generales.
  • Medios de producción.
  • Diversos artículos y servicios para el mantenimiento.

Se puede definir la Función de Compras como el conjunto de actividades que realiza la empresa para asegurarse la disponibilidad de los bienes y servicios que son necesarios para la realización de su actividad empresarial.

Suele suceder que esta actividad de compras la realizan diferentes departamentos y personas de la empresa, en lugar de ser tratada de una manera global.

De resultas, como cada departamento que interviene suele tener un objetivo distinto, la disparidad de criterios con el que se suele abordar la actividad de las compras es uno de los grandes problemas de gestión en la empresa que, además, impide obtener todo el potencial beneficio que subyace en ella.

Para que la Función de Compras cumpla sus Objetivos, debe dar respuesta a una serie de preguntas. Y para responderlas se deben poner a disposición del Responsable de Compras, las herramientas que se enumeran.

compras

En resumen, los Objetivos que debe perseguir la Función de Compras, podemos concretarlos en los siguientes 7 puntos clave:

1.- Suministros a tiempo: Conseguir los materiales y servicios adecuados con la calidad, en la cantidad y al precio correcto y del proveedor apropiado. Pero si todo ello no se consigue a tiempo, todo lo demás no tiene sentido.

2.- Inventarios al mínimo: El comprador eficaz debe minimizar los inventarios, sin perder las ventajas del precio o la calidad.

3.- Calidad total: Compras trabaja con los proveedores para mejorar la calidad de los materiales que recibe. Así asegura la satisfacción del cliente.

4.- Proveedores competitivos: Continua búsqueda de fuentes de suministro que ofrezcan una ventaja competitiva a nuestros productos.

5.- Estandarización: Localizar productos estándar que cumplan mejor su función, a un coste más bajo que los diseñados a medida.

6.- Comprar a bajo coste: Dando la calidad como innegociable, el precio como total coste de adquisición es el principal criterio de elección.

7.- Relaciones ínter funcionales: El departamento de compras interactúa con el resto de los departamentos de la empresa: reduciendo los plazos internos de ejecución de los procesos.

4 pasos fundamentales para comenzar en comercio electronico

El comercio electronico en España  está incrementando la cifra de negocio entre un 12% y un 15% anual. Las ventas minoristas llevan 40 meses con signo negativo. Y por si fuera poco, a finales de 2013 había en España más Smartphones que personas.

Por lo tanto, la Pyme española se tiene que tomar en serio de una vez por todas la necesidad de abrir un nuevo canal de ventas en Internet si quiere sobrevivir a esta crisis tan profunda por una parte y por otra, estar a la altura de la demanda del mercado.

Pero para hacer las cosas bien, es necesario tener en cuenta que abrir un nuevo canal requiere una serie de pasos fundamentales:

1. Marca y aspectos legales. Es necesario tener claro los procesos legales necesarios para que la marca, nombre y logotipo, estén bien protegidos contra posibles robos. Tener resuelto adecuadamente todo el papeleo burocrático referente a la Ley de Protección de Datos y la LSSI sobre comercio electronico. La elección de un servicio de logística eficaz y de una plataforma de pago segura que genere confianza en el comprador. Este primer paso es fundamental.

2.  Recursos económicos. Seguidamente, es necesario preparar un presupuesto de gastos e inversiones, tales como desarrollo de la web con tienda on line y las acciones de marketing necesarias. Se debe planificar la necesidad de recursos humanos y recursos tecnológicos imprescindibles para poder operar sin dificultades. Hay que tener presente que una vez que la tienda on line es operativa, todos los recursos planificados deben estar disponibles.

3.  Plataforma web y tienda on line. Para empezar de manera profesional, es necesario contratar un desarrollador y un diseñador web responsable de todos los aspectos que una tienda on line requiere. Lo importante es que este equipo profesional haga las cosas bien, a tiempo y poniendo cuidado en los detalles. La tienda on line es el escaparate del comercio electronico y no  se deben hacer experimentos arriesgados y menos aún, tomar decisiones precipitadas. Un buena web para comercio electronico es esencial, un presupuesto acorde es lo lógico y el desarrollo por parte de profesionales una clave para el éxito. El crecimiento del comercio electronico móvil crece a un ritmo del 130% anual. No estar preparado mediante la plataforma adecuada equivale a una caída estrepitosa de ventas. El pasado año, el 38% de las operaciones de comercio electronico se efectuatron mediante estos dispositivos.

4.  Plan de Marketing. El mejor sitio web que no es visitado no sirve de nada. El siguiente paso es comenzar a lanzar el negocio en Internet y publicitarlo, porque las ventas no llegarán solas. Para tal efecto, es necesario un plan integral que no se enfoque solamente en las redes sociales, sino en los alcances que se pueden tener en otros medios muy poderosos. La necesidad de tener un Plan de Marketing adecuado, pasa por poner el proyecto en manos de un equipo experto en estas disciplinas. La gran ventaja de internet es la gran cantidad de datos que aporta. Por ello, debemos medir todas las visitas y las conversiones realizadas en la red, desde las descargas de formularios hasta las compras online.

Internet es una puerta abierta a nuevos mercados. Es un canal de ventas muy apropiado para los momentos que estamos viviendo. Pero al igual que en el mundo de la venta por mostrador,  la planificación, la inversión y conocer el producto y el mercado al que nos dirigimos es esencial. Cualquier acción mal planificada nos conduce inexorablemente al fracaso.

Angel de la Riva

Objetivo: jornada laboral de 21 horas

Hace ahora cuatro años, por Febrero de 2010, New Economics Foundation, NEF, publicó el estudio “21 horas”, un ensayo sobre la reducción de la jornada laboral.

En NEF se definen a sí mismos como “un centro de investigación-acción independiente que busca el bienestar económico real: ponemos por delante a las personas y al planeta”. Y así aparece en su lema, “NEF, una economía como si la gente y el planeta nos importaran”.

Las sociedades industriales han subordinado la actividad humana a las necesidades consumistas, se sustentan en una economía caracterizada por una precariedad laboral y un paro estructural cada vez más importante, donde la ausencia de un trabajo remunerado desemboca en un proceso de frustración personal y exclusión social.

Por si fuera poco, estas sociedades del crecimiento ilimitado explotan la Tierra por encima de su capacidad de regeneración y asimilación.

Ante esta profunda crisis socio-económica y ecológica es necesario revisar nuestra forma de entender el trabajo y las actividades humanas: existen otros fines distintos del crecimiento y el ser humano tiene otros medios de expresarse además de la producción o el consumo.

Las actividades domésticas, voluntarias, artísticas, asociativas, etc., a pesar de no ser siempre reconocidas, son fuentes de riqueza.

En segundo lugar, hay que revisar las políticas de la renta para apostar decididamente por la justicia social y por la liberación de las nuevas fuerzas productivas.

Para ello, es importante avanzar hacia una nueva redistribución del tiempo y, en este camino, apostar de forma decidida por la reducción de la jornada laboral.

Ninguna de estas tres propuestas es suficiente por sí sola, pero cada una representa un paso hacia una transformación socio-ecológica de la economía donde el buen vivir cuente más que el poder adquisitivo.

En este marco, la refrescante propuesta de la New Economics Foundation, es un ejercicio imprescindible para salir del pensamiento único.

Plantear una jornada laboral semanal de 21 horas es tomar a contrapié las propuestas de reformas laborales y de jubilación que nos empujan a trabajar y consumir cada vez más, como si el paro, la desigualdad o el agotamiento de los recursos naturales no estuvieran relacionados.

Muchos de nosotros consumimos más allá de nuestras  posibilidades económicas y más allá  de los límites de los recursos naturales, aunque de formas que no mejoran en absoluto nuestro bienestar – entre tanto otros sufren la pobreza y el hambre.

Las desigualdades cada vez mayores, una economía global que está fracasando, unos recursos naturales que se están viendo mermados de forma crítica, junto a la aceleración del cambio climático representan graves amenazas para el futuro de la civilización.

Una jornada laboral «normal» de 21 horas semanales podría ayudar a abordar una serie de problemas urgentes e interrelacionados: exceso de trabajo, desempleo, consumo excesivo, altas emisiones de carbono, bajo bienestar, desigualdades consolidadas, así como la falta de tiempo para vivir de una forma sostenible, preocuparse por los demás, y simplemente disfrutar de la vida.

Una jornada laboral de 21 horas semanales se aproxima a la media de lo que la gente en edad de trabajar en Gran Bretaña pasa en el trabajo remunerado, y es un poco más de lo que de media se pasa en el trabajo no remunerado.

Los experimentos llevados a cabo con un número menor de horas de trabajo parecen indicar que, con unas condiciones estables y un salario favorable, esta nueva norma de 21 horas no sólo tendría éxito entre la gente, sino que además podría resultar coherente con la dinámica de una economía sin emisiones de carbono.

No hay nada preestablecido en cuanto a lo que en la actualidad se considera una jornada laboral «normal». El tiempo, así como el trabajo, se han convertido en una mercancía, un legado reciente del capitalismo industrial.

El reto al que nos enfrentamos es el de romper el poder del viejo reloj industrial sin añadir nuevas presiones, y liberar tiempo para vivir vidas sostenibles.

Para hacer frente al reto, debemos cambiar nuestra forma de valorar el trabajo remunerado y el no remunerado. Por ejemplo, si el tiempo medio dedicado al trabajo doméstico no remunerado y al cuidado de la infancia fuera valorado en términos de salario mínimo, valdría el equivalente al 21 % del producto interior bruto.

Una jornada laboral semanal mucho más corta cambiaría el ritmo de nuestras vidas, reformaría nuestros hábitos y convencionalismos, y alteraría de forma considerable las culturas.