Prioridades de las Pymes en Comercio Electrónico.

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Que la web deje de ser un mero escaparate para convertirse en un verdadero canal de ventas, efectivo y auto-gestionado, debería estar en el centro de las estrategias comerciales de las pymes. En el proceso de transformación digital que vivimos, no todo es Comercio Electrónico, pero si se opta por esta vía como elemento estratégico diferenciador, el Comercio Electrónico deberá entenderse más allá de la tienda online.

En primer lugar, los responsables del desarrollador español de ERP para pymes, hablan de mentalidad. Es decir, las Pymes, deben aceptar que el tiempo de las ventas convencionales ya ha pasado y que la venta online o la combinación on y off será lo que permita a las organizaciones seguir siendo competitivas y mejorar sus ratios de productividad. “Las pymes son conscientes de que, más tarde o más temprano, deberán modificar sus estrategias de venta. El problema es que siguen pensando que aún hay tiempo para hacerlo y no lo consideran prioritario”, explica Isabel Pomar, directora comercial y de marketing de Datisa.

Tomar conciencia, es la segunda prioridad que deben tener en cuenta las Pymes para abordar la implantación del comercio electrónico en sus estrategias empresariales. Los responsables deben concienciarse sobre la necesidad de llevar a cabo una propuesta sólida que permita rentabilizar sus ventas. La concienciación pasa por desarrollar una política consistente y por implicar a los recursos necesarios para implementarla. “Mentalizarse no sirve de nada si no se toma conciencia de que los planes deben materializarse en tiempo y forma. Es decir que, con la concienciación va también la planificación”, dice Pomar.

Obtener la motivación adecuada es otra de las líneas sobre las que tienen que actuar las Pymes para adentrarse en el comercio electrónico. Realizar proyecciones sobre los costes y los ingresos que se pueden obtener y compararlo con los datos derivados de lo que se está haciendo actualmente, puede ser también un elemento impulsor. A veces, simplemente la idea de “lo tienes que hacer porque si no estás fuera del mercado”, puede ser suficiente. Lo que está claro – como apuntan desde Datisa – es que, cada organización tendrá su razón o motivo particular para abordar definitivamente las ventas online, pero sí o sí, deben encontrarlo para justificar su salida al mundo online.

Una vez mentalizados, concienciados y motivados, es necesario dar el salto. Muchos proyectos de Comercio Electrónico se paralizan al final, por la falta de convencimiento, de compromiso o de presupuestos. Para evitar que esto suceda, es importante que la legislación se adapte a las nuevas necesidades y que se incentive con ayudas públicas la iniciativa digital de las Pymes. Más ayudas, por un lado, y un marco legal adecuado por otro. Pero lo más importante, sin duda, como explica Isabel Pomar es la capacidad que muestren las empresas para innovar. “La innovación debe ser la base sobre la que apuntalar el crecimiento. Y no hablo solo de innovación tecnológica -que también- sino de innovar en los procesos, en los modelos e incluso en la gestión.  Hablo de probar cosas nuevas sin temor a equivocarse. De ese punto de valentía del que aún carecen las Pymes”.

“El Comercio Electrónico es una herramienta más y, como tal, hay que tenerla en cuenta dentro de la estrategia. Pero hay que entender el comercio electrónico más allá de la tienda online. Por ejemplo, hay una clara tendencia al aumento de extranets para facilitar los pedidos on-line a clientes en el ámbito del mayoreo profesional. Empresas que venden a profesionales y no al público en general. Esta es otra vía de desarrollo”, asegura Pomar.

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