¿Son todavía bonitas las pequeñas empresas?

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Hay, una vez más, una exigencia creciente de acciones de ayuda a las pequeñas empresas (SMEs) a causa de la creencia extendida de que ellas generan la mayoría de los puestos de trabajo.

La International Labour Organization (ILO) y la Agencia alemana para la Cooperación Internacional (GIZ) han editado el nuevo estudio: “¿Es todavía bonito lo pequeño?”, recopilando las más recientes evidencias empíricas sobre los efectos en la creación de trabajo de las pequeñas empresas en los países en desarrollo.

La clave resultante es que lo pequeño todavía es bonito porque el segmento de las pequeñas y medianas empresas crea la mayoría de los nuevos puestos de trabajo comparadas con las grandes empresas.

Basada en la revisión de casi 50 recientes y rigurosos estudios empíricos sobre la creación de puestos de trabajo por las pequeñas y medianas empresas, la nueva publicación concluye que el papel desempeñado por las pequeñas empresas en la creación de puestos de trabajo es considerable.

Ellas crean dos terceras partes de todos los puestos de trabajo en los países en vías de desarrollo. En los países pequeños, esta participación es incluso superior, alcanzando el 80%.

Aún más importante que el hecho de crear la mayoría de los empleos en las economías emergentes y de bajos ingresos, las pequeñas y medianas empresas, en particular las más pequeñas y jóvenes, representan una contribución fundamental a la creación neta de empleos.

El crecimiento del empleo no sólo proviene de las empresas ya existentes, sino también de las recién creadas, en particular de las que experimentan un rápido crecimiento durante los primeros años de actividad.

Estas nuevas pequeñas y medianas empresas constituyen un porcentaje relativamente pequeño respecto del total número de empresas existentes, pero se estima que representan una proporción considerable del total de la creación de empleo.

No obstante, estamos lejos de comprender por completo la manera de operar de las pequeñas y medianas empresas en las economías en desarrollo y de bajos ingresos. No existen datos de algunas áreas clave, como las micro-empresas y las empresas de la economía informal, así como sobre la calidad de los empleos creados en las PYME.

Es evidente que una buena política empresarial debería facilitar el crecimiento de todas las empresas – grandes, medianas y pequeñas –, pero es importante tener presente que las pequeñas y medianas empresas afrontan desafíos específicos: dificultades de acceso al financiamiento y una desventaja de costo para expandirse en relación a las grandes empresas.

Son necesarias medidas específicas para las pequeñas empresas, no porque sean pequeñas sino porque son un motor esencial de la economía real y el semillero de futuras grandes empresas.

En un contexto comercial en rápida transformación, las pequeñas empresas son y serán actores esenciales para forjar la difícil realidad de los mercados laborales en el mundo.

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