Pymes: El motor de crecimiento de Europa.

Veinte millones de PYMES en Europa, será sin lugar a dudas la clave para volver al crecimiento económico. ¿Cuáles son las herramientas para una mayor competitividad? ¿Por qué las PYMES, las pequeñas y medianas empresas son un elemento clave para el retorno al crecimiento económico? ¿Cuáles son las herramientas que hay que implementar o desarrollar para mejorar la competitividad?

Algunas cifras nos ayudarán a comprender la situación: las PYMES representan el 99 por ciento de las empresas en Europa. Dan trabajo a dos de cada tres europeos y representan dos tercios del valor añadido que se produce cada año.

Con 26 millones de desempleados, la Unión Europea sigue resintiéndose de los estragos de la crisis. Este año, las PYMES europeas podrían crear 740.000 puestos de trabajo. Es un signo positivo, pero insuficiente para compensar los casi 9 millones de empleos perdidos desde 2008.

Joanna Drake, trabaja en la Comisión Europea como directora de promoción para la competitividad de las PYMES: “Aún no podemos dar por hecho que se van a seguir creando PYMES. Hay que dejar claro que aún falta mucho por hacer en términos de apoyos para crear nuevas empresas o “Star Up”. Y también para ayudarles a crecer.”

El proyecto de Unión Bancaria, que debería entrar en vigor en unos meses y los tratados de libre comercio que se negocian con Japón y Estados Unidos, podrían alentar a los empresarios. Además, la Unión Europea acaba de implantar un nuevo programa llamado COSME para estimular el crecimiento de las PYMES. Su objetivo: facilitar la financiación. Y está dotado de 2.300 millones de euros.

“No tenemos una varita mágica, ni podemos hacer milagros, pero vamos a implantar un conjunto de medidas e intervenciones sistémicas, nos confia Ferdinando Nelli Feroci, Comisario europeo de Industria y Emprendimiento. Y también programas específicamente orientados para que las pequeñas y medianas empresas puedan obtener, por ejemplo, dispositivos de garantía para obtener préstamos de los bancos.”

En 2015, solo un tercio de los empresarios lograron la financiación que necesitaban. Los emprendedores lo saben bien: hay que salir de los circuitos tradicionales para operar, por ejemplo, con capital de riesgo.

Benjamin Suchar, CEO de Yoopies, plantea cómo hacer para crear una “Silicon Valley” en Europa: “Es fácil invertir en una empresa que tiene un volumen de negocio de 2 ó 3 millones de euros. Pero es mucho más difícil apostar por un joven empresario, sabiendo que podríamos perder todo. Así que tenemos una fase para sembrar las bases, que es esencial. Y realmente hay que crear y nutrir ese ecosistema si queremos ver nacer en Europa a los futuros Facebook o Airbnb.”

Otro gran desafío es la capacidad de internacionalizarse. Sobre todo porque el 60% del crecimiento mundial de aquí a 2030, lo van a generar las economías emergentes.

Federica Guidi es ministra italiana de Desarrollo Económico: “Hemos de considerar a Europa como un mercado doméstico y el resto del mundo como un mercado potencial real, incluso para las empresas más pequeñas.”

En España contamos con una “superpoblación” de pequeñas y medianas empresas, que aportan el 65% del PIB y el 75% de los puestos de trabajo. Suponen el 99,2% de nuestro tejido productivo. Tenemos más que Reino Unido (98%) y Alemania (97%). Y sin embargo, parece que no podemos competir a ese nivel. Nuestras pymes flaquean en productividad, internacionalización y tamaño. La pyme española, con 4,7 empleados de media, insiste en su pequeñez en todos los sentidos. ¿Pero, qué le impide crecer?

España suspende en financiación. Los bancos han dejado de prestar a las pequeñas empresas. En 2014, 300.000 pymes se ahogaron por falta de oxígeno crediticio. Nuestra tendencia a la pequeñez empresarial es, a la vez, causa y consecuencia del difícil acceso al crédito bancario. Las pymes españolas se financian un 35% más caro que la media de la eurozona, un 77% más que sus homólogas alemanas. Además, la legislación dificulta la salida de este mal porque desincentiva el crecimiento e impide el acceso de las empresas pequeñas a financiación no bancaria. La normativa está volcada en la creación de empresas, pero se olvida de fomentar su crecimiento.

Todos los estudios coinciden: el potencial exportador de nuestras pymes es muy alto, pero hay que explotarlo. La buena noticia es que estamos en el camino. Conquistar nuevos territorios es clave para crecer. La empresa familiar de toda la vida debe abandonar estrategias localistas y aprender a pensar en términos internacionales si quiere alcanzar el éxito en un mundo cada día más globalizado. Al ganar presencia en distintos mercados se diversifica el riesgo y se incrementa la producción, obteniendo una reducción del coste medio del producto. ¿Cómo conseguirlo? Dependerá de cada caso, pero hacerse con una buena estrategia de e-commerce y poner el foco en mercados emergentes puede ser un buen comienzo.

El gran problema de la pyme española es su tamaño, ya que cuenta con solo 4,7 trabajadores de media. Debe ponerse a contratar ya y no parece que vaya a hacerlo: solo un 60% de las empresas dijo tener previsto contratar en 2016. Debe centrar sus esfuerzos en la captación y retención del talento. En cuanto a la captación del talento, España aprueba justo con un 5,2 sobre 10 en el ranking de Adecco. La buena noticia es que en 2014 de los 30.000 autónomos que se dieron de alta, 20.000 eran mujeres.

La inversión en I+D y la transformación digital son fundamentales para poder estar a la vanguardia empresarial. España está lejos de los objetivos comunitarios y de los niveles de las principales economías europeas. La I+D es imprescindible para competir en los sectores de mayor intensidad tecnológica y de las actividades innovadoras es la que, a cambio de un mayor riesgo, ofrece una mayor ventaja competitiva a las empresas que la realicen con éxito. Así mismo, la transformación digital que estamos viviendo, hace imprescindible una revisión de todos los modelos de negocio, sin dejar a salvo ningún sector de actividad. Por este motivo, el estímulo y apoyo a la I+D empresarial forman parte desde hace tiempo de todas las políticas públicas. El objetivo que fijó en 2002 el Consejo Europeo de Barcelona era lograr en 2010 un gasto empresarial en I+D equivalente al 2 % del PIB. Las empresas españolas, que dedicaron a I+D en 2010 el equivalente al 0,71 % del PIB, están, todavía lejos de este objetivo, y también lejos del nivel de esfuerzo de otros países.

La imperiosa necesidad de formación en las Pymes.

Según la primera Encuesta Anual Laboral (EAL), referidos a 2013, que publica el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, la flexibilidad laboral y la formación son claves para el crecimiento del empleo en el sector, donde se han entrevistado a empresas de 5 o más trabajadores en adelante. Una Pyme que invierte en la formación de sus trabajadores lo hace con dos objetivos fundamentales: la profundización en una materia de trabajadores ya especializados o bien la actualización de conocimientos.

Un ejemplo del primer caso sería el de una persona encargada del marketing que recibe formación en últimas tendencias online del sector; un ejemplo del segundo sería el administrativo que recibe formación en nuevas tecnologías para introducirse en las herramientas que ofrece Internet.

En lo que respecta a las necesidades formativas, un 28,1% ha detectado dichas necesidades en su plantilla. En las microempresas la proporción es del 21,8% mientras que en las de 500 trabajadores o más supera el 75%. Los aspectos donde tienen que reforzar sus conocimientos son la capacidad de trabajo en equipo para el 83,3% o de atención al público para el 80%.

Aunque en los últimos años ha descendido la inversión en formación in company, el 84% de las empresas encuestadas en un estudio de Adecco considera que la formación es una parte estratégica de su compañía. Y es que los cambios impulsados por el rápido avance de las nuevas tecnologías hacen que la formación sea la clave de la mayoría de las empresas para mantener al día a su plantilla de empleados y, con ella, los procesos internos.

Contenidos más demandados. La necesidad de incrementar los esfuerzos para mantener las ventas ha provocado una demanda creciente de formaciones sobre comercio electrónico, habilidades comerciales o idiomas y comercio internacional y exportación.

También han crecido los interesados en la formación relacionada con la motivación, con el objetivo de aumentar el bienestar de los trabajadores y, con él, su productividad.

El crédito para formación de las empresas. La Fundación Tripartita es la encargada de subvencionar los cursos de los trabajadores. Ésta proporciona un crédito a cada empresa en función del número de trabajadores.

Las empresas de 1 a 5 trabajadores tendrán un crédito para formación de, aproximadamente 420 euros.

En aquellas que disponen de más empleados, el crédito anual para formación se calcula con una fórmula: “Cuantía que la empresa ingresa de forma anual en concepto de formación profesional multiplicada por el porcentaje de bonificación en función del número de trabajadores”..

Las empresas cuyo número de trabajadores oscilen entre 6 y 9 disponen de un porcentaje de bonificación del 100%; entre 10 y 49 trabajadores, el 75%; de entre 50 y 249 empleados, el 60% y las que cuenten con 250 o más trabajadores verán bonificado el 50% del coste.

El importe del curso será pagado por la propia empresa a la entidad de formación. En todo caso, existe un máximo subvencionable de forma que, aunque en las empresas de hasta 5 trabajadores sea subvencionable el 100% del coste, éste no podrá superar los 420 euros. Si se excede este importe, la diferencia deberá ser abonada por la empresa.

Todos los trabajadores que coticen en el Régimen General de la Seguridad Social tienen derecho al acceso a esta formación siempre y cuando la empresa cumpla los requisitos.

Esto pone de manifiesto la necesidad de la formación continua en la empresa o cómo el reciclaje de conocimientos, es más importante en estos momentos que nunca, tanto para los trabajadores como para las empresas a la hora de mejorar su productividad y competitividad.

Formarse para mejorar, para innovar o para impulsar la competitividad de una empresa son las razones que los expertos aducen para aconsejar a las empresas que en tiempos de crisis, el dinero mejor invertido es en la formación de sus empleados.

ENLACE: PLANES DE FORMACION

Retrato de las PYME.

Según el Directorio Central de Empresas, a 1 de enero del año 2013 hay en España 3.142.928 empresas, de las cuales 3.139.106 (99,88%) son PYME.

En comparación con la UE, las microempresas (de 0 a 9 empleados) en España suponen el 95,7% del total de empresas, 3,6 puntos por encima de la estimación disponible para el conjunto de la UE en 2012 (92,1%). También hay una diferencia significativa en la representatividad de las empresas españolas pequeñas (3,6%), 3 puntos por debajo de la estimación para el conjunto de la UE27 (6,6%).

Entre 2002 y 2012, el número total de empresas en España ha aumentado en 329.808 unidades lo que supone un incremento acumulado en el dicho periodo del 11,7%. Pero en el año 2012, el número de PYME disminuye en 52.282 empresas, lo que significa una reducción del 1,64% con respecto a 2011y del 8,1% respecto al máximo alcanzado en 2007.

El 79,9% de las empresas españolas ejercen su actividad en el sector servicios y, dentro de éste, un 24,3 % corresponde al comercio.

Atendiendo a la distribución sectorial, se observa cómo varía el tamaño empresarial en función de los sectores económicos a los que pertenecen las empresas. Así, el 85,6% de las empresas industriales son microempresas, y de ellas el 48,0% tienen entre 1 y 9 empleados. Sin embargo, los sectores construcción y comercio aglutinan el mayor número de empresas (con un 59,4% y un 4 9,7% respectivamente) en el tramo de microempresas sin asalariados. En el sector resto de servicios (excluyendo el comercio), más del 55% son microempresas sin asalariados y el 40,6% tienen entre 1 y 9 empleados. El 11,83% de las empresas del sector industria son pequeñas empresas (de 10 a 49 empleados), porcentaje muy superior al que suponen las pequeñas empresas sobre el total de empresas (3,6%).

Atendiendo al tamaño de las empresas, el 59% de las empresas de más de 250 empleados desarrolla su actividad en el sector resto de servicios, siguiéndole en importancia la industria (22,3%), y el comercio (14,5%). En el caso de las PYME, la mayor representatividad corresponde a las de empresas de resto de servicios (55,6%), y de comercio (24,3%).

La Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE2009) muestra que, en 2012, el sector que concentra un mayor porcentaje de PYMES es el de “establecimientos de bebidas” (5,8%), seguido por construcción de edificios (4,9%) y transporte de mercancías por carretera y servicios de mudanza (3,7%).

La PYME española tiene una particular importancia en su contribución a la generación de empleo, ocupando cerca del 63% del total de trabajadores. En particular, las empresas de menor dimensión son las que emplean un mayor número de trabajadores. Las microempresas y las pequeñas empresas, representan respectivamente el 30, 2% y el 17,4% del empleo total.

En 2013, continúa el aumento en la proporción del empleo generado por las grandes empresas españolas, iniciado en los últimos años, y que se refleja en una diferencia de casi 4 puntos con respecto al porcentaje estimado en la UE27 para este tamaño de empresas (33,6%).

Durante 2013 la caída interanual del número total de empleados en las PYME es de un -1,31%, lo que se traduce en una pérdida de 92.000 puestos de trabajo, no obstante, supone una mejora de cuatro puntos con respecto a 2012 (-5,47%). Las pequeñas y las medianas empresas son las que sufren un mayor descenso, con un -2,04% y un -1,05% respectivamente. El empleo en el estrato de las grandes empresas, es el único que experimenta una variación positiva, del 0,16%, con el incremento de 8.000 puestos de trabajo.

La crisis en el periodo 2008-2013 está afectando en mayor medida al empleo generado por las pequeñas empresas (-23,5%), seguido del de las medianas (-16%). El empleo en las grandes empresas ha sido el menos afectado, con una variación del -7,46%.

En cuanto a la productividad en 2012, el valor añadido bruto (VAB) por ocupado de la economía española, de acuerdo con los datos del INE, es de 54.251 euros, lo que representa una tasa de crecimiento interanual del 3,15%. Este crecimiento se explicaría en los últimos cinco años, por haberse producido una reducción en el número de ocupados que ha sido proporcionalmente mayor que la disminución en el valor añadido bruto.

El mayor número de nuevas empresas creadas se enmarcan en actividades de “comercio al por menor” (con 54.991 empresas más) y de “servicios de comidas y bebidas” en el que se dieron de alta 42.524 firmas. Sin embargo, las actividades con mayor creación neta de empresas fueron las sanitarias, jurídicas y de contabilidad.

El sector del “comercio al por menor”, el de “servicios de bebidas y comidas” y el de la “construcción de edificios” (con 62.445, 45.880 y 41.788 empresas menos respectivamente) son los sectores con mayor destrucción empresarial en términos absolutos. La tasa neta de creación de empresas en 2012 es del -2,5%, lo que supone un empeoramiento de casi medio punto con respecto la tasa de 2011. La actividad que presenta una menor tasa neta de creación de empresas es la correspondiente a “investigación y desarrollo”, con una tasa negativa del -24,5 %.

El 97,5% de las empresas ingresaron menos de 2 millones de euros. Un 1,9% ingresan entre 2 y 10 millones. Las que tienen ingresos comprendidos entre 10 y 50 millones representan el 0,5%, y sólo el 0,1% ingresaron más de 50 millones de euros en 2012.

La persona física (autónomo) es la forma predominante en la constitución de una empresa. La sociedad limitada aparece en segundo lugar, la comunidad de bienes en tercero y la sociedad anónima en cuarto lugar. Esta última forma jurídica está perdiendo protagonismo en favor de la sociedad limitada y la comunidad de bienes, y es previsible que este trasvase se siga produciendo por la mayor idoneidad de la sociedad limitada para la constitución de una empresa de pequeña dimensión.

Atendiendo al tamaño empresarial, se observa como las empresas sin asalariados optan por la persona física como forma predominante, seguida de la Sociedad Limitada. En todos los tramos de PYME con asalariados la Sociedad Limitada es la forma jurídica más representativa, mientras que la Sociedad Anónima es la forma mayoritaria en las grandes empresas.
Estos informes han sido elaborados por la D.G. de Industria y de la PYME a partir de datos proporcionados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social (MEySS) sobre las empresas inscritas en la Seguridad Social.

ENLACES:  Pymes    Ayuda Pymes

El SEPE convoca subvenciones para la formación de las Pymes.

En una sociedad basada cada vez más en el conocimiento, es necesario invertir en formación y actualizarla conforme a la evolución constante de los requerimientos de un entorno competitivo, tal y como se afirma en la Estrategia de Cualificaciones de la OCDE. Conseguir mejores resultados exige analizar el perfil de competencias de los trabajadores, así como determinar y anticipar las competencias requeridas en el mercado.

En el actual contexto de recuperación económica resulta fundamental dotar al tejido productivo de un sistema de formación profesional que constituya una verdadera herramienta de competitividad para las empresas y de mejora de las oportunidades de los trabajadores de acceso, mantenimiento y retorno al empleo.

Por este motivo, se establece la posibilidad de que los centros y entidades de formación debidamente acreditados participen directamente como beneficiarios de las ayudas del subsistema de formación profesional para el empleo, con la finalidad de que la oferta formativa sea más variada, descentralizada y eficaz, así como que la distribución de recursos públicos resulte más eficiente.

Estos planes de formación se financiarán mediante subvenciones públicas otorgadas en régimen de concurrencia competitiva y se ejecutarán, en el ámbito estatal, por las entidades beneficiarias de las resoluciones de concesión dictadas por el SEPE.

En este contexto, el pasado 29 de julio, a través del Acuerdo de propuestas para la negociación tripartita para fortalecer el crecimiento económico y el empleo, el Gobierno y los Interlocutores Sociales expresaron su voluntad de transformar el sistema de formación profesional para el empleo sobre la base del diálogo social con tres objetivos estratégicos:

1. Garantía del ejercicio del derecho a la formación de los trabajadores, empleados y desempleados, en particular, de los más vulnerables.
2. Contribución efectiva de la formación a la competitividad de las empresas.
3. Eficiencia y transparencia en la gestión de los recursos públicos.
Igualmente el Acuerdo recoge los siguientes principios acordados en la Mesa de Diálogo Social, constituida al efecto, y que deben regir el nuevo modelo:

1. El ejercicio del derecho individual a la formación profesional para el empleo, la garantía y la igualdad en el acceso de los trabajadores y las empresas a una formación vinculada a las necesidades de los mismos.
2. La anticipación a los requerimientos y cambios del modelo productivo, como vía fundamental para reforzar la calidad y eficacia de la formación.
3. La unidad del mercado de trabajo y la libre circulación de los trabajadores en el desarrollo de las acciones formativas.
4. La negociación colectiva y el diálogo social como instrumento de desarrollo del sistema de formación profesional.
5. La calidad, eficacia, eficiencia y transparencia en la gestión.
6. La estabilidad, seguridad y certidumbre que permita la planificación estratégica y promueva la inversión en recursos formativos.
7. La articulación del sistema a través de la coordinación y la cooperación que permita flexibilidad y la optimización de los recursos destinados al sistema.
8. El impulso a la formación programada por la empresa para sus propios trabajadores.
9. El refuerzo de los sistemas de información, el seguimiento y control, la evaluación permanente en todas las etapas del proceso formativo, incluida la adecuada medición de su impacto y el compromiso con la mejora continua.
10. Acceso a una financiación suficiente, estable y equitativa, bajo el respeto de la unidad de caja y el carácter finalista de la cuota de formación profesional, que deberá gestionarse en régimen de concurrencia competitiva abierta a todos los proveedores de formación, públicos y privados.

Conforme a estos 10 principios y para dar cumplimiento a los objetivos señalados, el Gobierno y los Interlocutores Sociales se comprometieron a la firma de los V Acuerdos de Formación Profesional para el Empleo y a realizar las modificaciones normativas que permitan la evolución del sistema y su adecuación a las necesidades actuales.

Para ello, y en virtud de los principios y de los objetivos descritos anteriormente y recogidos en el citado Acuerdo, se avanzará en el diseño de un modelo de formación profesional para el empleo de aplicación a toda las Administraciones públicas, que respete el marco competencial y atienda a las necesidades específicas del tejido productivo de cada comunidad autónoma. Un sistema adecuado a las necesidades de las empresas, ajustando las competencias de los trabajadores a las necesidades cambiantes del tejido productivo, impulsando así la competitividad empresarial y mejorando la empleabilidad de los trabajadores.

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La formación continua en las Pymes españolas.

Según un estudio elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones de Consultoría, Servicios, Oficinas y Despachos (Fenac), “sólo el 8,6% de las pymes de nuestro país acceden al sistema de formación bonificada, lo cual exige tomar medidas para acercar la formación a nuestro tejido productivo”. Según apunta Francisco Aranda, vicepresidente de FENAC, “no tiene sentido que el colectivo mayoritario de empresas de nuestro país esté desconectado del principal elemento de competitividad que es la formación”.

El motivo principal por el que las pymes españolas no acceden a la formación bonificada está en la falta de recursos materiales y humanos propios de este tipo de compañías. Tampoco favorecen, según el estudio, la complejidad en la gestión, los importes reducidos que reciben las pymes, ni los escasos incentivos existentes para las consultoras. Según Aranda, “nuestra economía debería avanzar aportando productos y servicios de mayor calidad, para lo que resulta fundamental introducir la innovación en todos los procesos, a través de la formación. Ahora que todos los políticos parecen querer apoyar a las pymes, no podemos olvidar que sin facilitarles formación es imposible que avancen y se desarrollen de forma sostenible”.

Otro de los obstáculos con el que se encuentran nuestras pymes es el desconocimiento total de la existencia de este fondo o crédito formativo. La formación tiene unos objetivos muy concretos para empresas y trabajadores que es la mejora de la competitividad. La inversión en formación es necesaria para cualquier compañía independientemente de su tamaño y sector, pero en la coyuntura actual, aún más para las pymes.

En cuanto a la falta de conocimiento, es necesario insistir en la difusión de información sobre las posibilidades que ofrece la formación bonificada. Se trata de un tipo formación contratada por las empresas para sus trabajadores a otras empresas especializadas que poseen un convenio de colaboración con la Fundación Tripartita para la Formación. El adjetivo de “bonificada” le viene dado porque el coste de esta formación, aunque es pagado en primera instancia por la empresa que contrata la formación, puede serle devuelto total o parcialmente al canjearse por los importes pagados a la Seguridad Social a través de las nóminas y que conforman el Crédito Formativo.

La formación es el vector clave de la economía del conocimiento, a la cual debemos aspirar para la supervivencia de las empresas en la situación económica vigente. Los trabajadores mejoran su empleabilidad y, por lo tanto, su permanencia en el mercado de trabajo, y las empresas mejoran su competitividad.

La falta de aprovechamiento de estos recursos por parte de las Pymes genera un lastre para las mismas Pymes y para el propio país, que pierde en competitividad y capacidad de innovación. Dos cuestiones que marcan la diferencia en un mundo globalizado y cada vez más complejo y que son claves para salir de la actual crisis económica.

Es responsabilidad de todos acabar, poco a poco, con esta situación; y puesto que la formación es siempre una inversión, el esfuerzo merecerá la pena.

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