Disponibilidad de tecnologías disruptivas para PYMES

Hace varios miles de años se produjo un hecho relevante en la historia de la Humanidad: la extinción del “Homo Neanderthalensis”, superado por el “Homo Sapiens” y su mayor capacidad de adaptación al medio.

Actualmente la pequeña y mediana empresa  se enfrenta también a un hecho histórico en su evolución: entender el presente y anticipar el futuro. Delo contrario, las reglas de la selección natural harán el resto.

En la última década hemos experimentado el avance acelerado de nuevas tecnologías. Sin embargo, fue en los últimos cinco años cuando se inició un camino de masificación. Hoy, desde los ámbitos domésticos hasta los profesionales, hemos incorporado términos tecnológicos que ya son entendibles y fáciles de ejemplificar.

Las tecnologías disruptivas, como la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial, continúan transformando el trabajo, cómo se hace y quién lo hace. En el mundo empresarial ya no alcanza con tener una oficina física, es necesario adoptar herramientas del mundo online ya que son los propios usuarios y clientes los que exigen a las empresas poner a su alcance servicios digitales.

Especialistas del sector detectaron que, aunque las compañías son conscientes de la necesidad de transformación, existen ciertos obstáculos como la falta de conocimiento y la dificultad para definir una estrategia y plan de evolución. «Las resistencias y dificultades que presentan las pequeñas y medianas empresas con relación a modernizarse tienen que ver con el temor a meterse con algo desconocido, o algo con lo que pueden ser engañados», explica Cristian Malaspina, CEO de DataWise y creador del servicio de nube 100% local, DataCloud. Ahora bien, ¿Cuáles son las mejores opciones para invertir en tecnología este 2020?

Las Nubes Híbridas: Este tipo de Cloud Computing permite que el usuario tenga una parte de los datos en su propia nube privada y otra parte en una nube pública. “Con esta nueva tendencia las compañías pueden elegir en qué cloud almacenar su carga de trabajo crítica y su carga de trabajo menos importante para así, tener más control de su información. Además, brinda flexibilidad en la transferencia y gestión de datos al igual que optimiza procesos y recursos”, detalla Malaspina, creador de la nube local DataCloud y experto en temas de Cloud Computing.

La computación en la nube sigue desarrollándose como la tendencia tecnológica clave de 2021. Además, se ha convertido en una tecnología disruptiva que impulsa modelos de ecosistemas tecnológicos basados en aplicaciones.

El Machine Learning (aprendizaje automático): Permite analizar todos los datos almacenados en las bases de cada empresa y detectar patrones de comportamiento y consumo. La posibilidad de extraer información valiosa ya sea de clientes o propia de la compañía, supone una ventaja competitiva logrando favorecer los resultados y las predicciones de valor para tomar mejores decisiones y desarrollar mejores acciones de negocio.

La Analítica Aumentada: esta herramienta está tomando protagonismo en campos como la inteligencia de negocio, la experiencia del cliente y otras áreas que se están potenciando con la transformación digital. Tanto para PyMes como para grandes empresas, es indispensable identificar fácilmente tendencias y posibles problemas para actuar con más agilidad y aprovechar las oportunidades y ventajas. Por ejemplo, sirve para predecir abandonos de clientes, analizar resultados empresariales, detectar anomalías y fraudes en nuestras cuentas y conocer mejor al usuario para dar una mejor experiencia.

Impresión 3d. Si bien todavía no tenemos replicadores de materia como los que se ven en Star Trek, la impresión 3D es un buen comienzo.  Con el equipo, el software y la materia prima adecuados, podemos «imprimir» varios objetos.  Dado que la impresión 3D permite a las personas crear lo que necesitan internamente, la tecnología podría interrumpir la fabricación en masa y el transporte de mercancías.

5G y conectividad mejorada. La conectividad móvil de quinta generación está aquí como una tecnología disruptiva, brindando una velocidad más increíble y una transmisión de video de mayor calidad.  Esta mayor velocidad hará que el trabajo remoto sea una opción más viable porque tiene compatibilidad con versiones anteriores de los protocolos, mayor conectividad global, más ancho de banda y capacidad de video, controles de seguridad más estrictos y más.

Habrá innumerables oportunidades en este campo de redes móviles a medida que continúe creciendo y evolucionando.

La tecnología está hoy a su disposición para resolver sus problemas de negocio.  Quienes no adopten estas nuevas tecnologías, combinadas con su experiencia de negocio, estarán dando una gran ventaja a sus competido

Breve análisis del contexto de profunda crisis en las Pymes

El desplome de la actividad productiva y comercial como consecuencia de la pandemia concentra sus devastadores efectos en los negocios de menor tamaño.

Las Pymes son las más afectadas por la falta de liquidez y los que más han tenido que recurrir a los ERTE, mientras la gran empresa ya supera los niveles de ocupación de hace un año y se acerca a los de las semanas previas al confinamiento.

Por otra parte, la pandemia ha obligado a muchas empresas a dejar en suspenso sus planes de innovación. Es el caso del 29% de las compañías, que reconocen haber pospuesto sus proyectos de innovación a consecuencia de la pandemia. Aparte, un 24% de las grandes empresas los han cancelado.

Por otro lado, la Covid-19 ha acelerado la transformación digital de muchas empresas. Según el barómetro, el 27% de las pequeñas empresas y el 19% de las grandes reconoce haber acelerado su transformación digital. Todo ello ha sido también consecuencia del cambio de hábitos del consumidor.

De hecho, la mayoría de las compañías trabaja por adaptarse a los nuevos hábitos de consumo. Un 63% ha optado por implementar el comercio electrónico, incrementando o introduciendo capacidades enfocadas al e.commerce. Por su parte, un 49% de las empresas reconoce que se ha centrado en aumentar la inversión en Marketing e Innovación, mientras que en el 76% de los casos, se han producido otro tipo de cambios en el negocio adaptándose a las nuevas necesidades y condiciones ocasionadas por la pandemia.

Pese a todo, para la mayoría, innovar es más difícil que nunca. El CEO de Leyton Iberia, David Parra, explica que esto se debe “a la regulación en España, pero también a la financiación y al difícil acceso a las subvenciones”. Él echa en falta más conocimiento por parte de las empresas de las ayudas públicas y de cómo acceder a ellas.

Nadie que diga conocer en qué punto del calendario desaparecerá la crisis y se despejará el horizonte de las empresas y los particulares está en lo cierto. Cada vez más analistas ven probable un nuevo descenso del PIB intertrimestral en los meses finales del año. Los vaivenes de la actividad son tan bruscos en la situación actual, que la línea que separa los valores negativos de los positivos es prácticamente imperceptible.

Las pymes que antes de la crisis formaban el 99% del tejido productivo y sostenían el 60% del empleo asalariado, están sufriendo el grueso del impacto laboral de la Covid-19, ya que, tras el lento crecimiento a partir de mayo, la pérdida de cuatro de cada cinco puestos de trabajo que se están destruyendo se produce en ellas.

Los resultados de la última estadística sobre Empresas Inscritas en la Seguridad Social que elabora el Ministerio de Trabajo con datos sobre las sociedades con asalariados dejan pocas dudas acerca de dónde se están concentrando los daños derivados de la pandemia en el mercado laboral: las pequeñas empresas, las de menos de 50 empleados, cerraron septiembre del pasado año con casi 240.000 menos que en febrero y con una caída de más de 260.000 en doce meses, retrocesos que en las medianas, las que tienen plantillas de 50 a 250, fueron, respectivamente, de 118.000 y de 130.000.

Dentro de esas tres grandes agrupaciones de empresas, las tendencias resultan más acusadas cuanto mayor o menor es el tamaño: la pérdida de empleo entre las pymes es más intensa en las microempresas, las sociedades que emplean a menos de 12 personas, que suponen más del 85% de las unidades productivas o comerciales del país, y la recuperación es más notable en las plantillas de más de medio millar entre las grandes.

Y si analizamos la situación financiera, autónomos y microempresas ya coparon, con más de 700.000 créditos, el 87% de las operaciones de financiación vinculadas a los avales del ICO, un inquietante dato que permite hacerse una idea de la necesidad de liquidez en ese ámbito del tejido productivo en cuanto comenzaron las restricciones.

Y lo que viene no es mejor, ya que el Banco de España estiman que el tejido productivo del país tiene tales necesidades de financiación, de hasta 125.000 millones por encima de los que avala el ICO, que más del 35% de las empresas españolas se encuentran en situación de vulnerabilidad por la imposibilidad de seguir cuadrando sus cuentas ante la caída de la actividad.

Una encuesta reciente de la Cámara de España demostraba que algo más de la mitad de las empresas del país cree que uno de los principales problemas a los que se enfrenta este año, además de los costes laborales, es la amortización de la deuda acumulada por los pagos de la crisis, muy por delante de cuestiones como el coste de la energía, la interrupción del suministro o la financiación.

Dado el contexto actual y parafraseando a Darwin, no son las pymes más fuertes las que sobreviven sino las que mejor se adaptan a los cambios. “Muchas compañías incluso personas comunes fundamentan su visión del futuro basándose en el pasado. Está probado que las organizaciones que reaccionan más rápido son aquellas donde todos sus trabajadores participan en la búsqueda de soluciones.

ENLACE: La Informacion

Pymes españolas en la era post-covid

Se han producido multitud de cambios desde que la COVID-19 irrumpió en nuestro día a día, hasta el punto que es difícil evaluar cuánto ha cambiado realmente el panorama para las pymes.

Con más dificultades que nunca para satisfacer las expectativas de los clientes que van desde los requisitos de seguridad e higienización hasta la capacidad de ofrecer servicio evitando todo contacto, la comunicación se ha convertido en algo indispensable para transmitir a los clientes todos los esfuerzos que las empresas están realizando.

La pandemia está teniendo efectos importantes en las pymes en España: solo un 18 % siguen adelante normalmente, y un 70 % han tenido que ajustar su estructura, en menor o mayor medida. Este último dato aporta algo de optimismo, ya que sugiere que las empresas se están adaptando para superar la crisis, un argumento que sale reforzado por el siguiente dato muy relevante: 1 de cada 5 pymes han comprado un CRM durante el último año.

El informe también detecta una tendencia general entre las pymes a acelerar el uso de tecnología, un 65 % de las empresas en crecimiento han aumentado el ritmo de sus inversiones tecnológicas durante la pandemia.

El impacto de la COVID-19 en las pymes ha sido importante, con tres cambios destacados: un mayor peso en la comunicación con los clientes, la necesidad de trabajar más las ventas y un proceso en curso de aceleración tecnológica para recuperarse más rápido de la crisis. Implementar un ERP y hacerlo en la experiencia que aportará la crisis generada por Covid-19 impulsará el cambio en muchas organizaciones. A la vuelta nos encontraremos más pymes con estructuras más orgánicas y mucho más flexibles. Además, la obligatoriedad del trabajo en remoto habrá dotado a muchos equipos, no solo, de las soluciones necesarias para hacerlo, sino también de la experiencia que necesitaban para dar el salto.

Es momento de evaluar las necesidades que tendrán los clientes y el nuevo aspecto que presentará el mercado en el entorno post Covid. Hay que empezar a plantearse algunas cuestiones básicas como qué van a necesitar de nosotros los clientes, qué se les podrá ofrecer para ayudarles a acelerar sus negocios, con qué barreras de entrada podremos encontrarnos o cómo van a cambiar los escenarios y la manera de consumir nuestros productos/servicios.

Nadie sabe cómo será el día después ni qué consecuencias reales nos encontraremos cuando empecemos a retomar la normalidad. Pero lo que sí tenemos claro es que esta experiencia nos habrá servido a todos para entender lo importante que es disponer de información en tiempo real y la necesidad de contar con la tecnología necesaria para acceder en remoto a esa información relevante y agilizar la toma de decisiones.

En el entorno de las pymes resulta clave poder aprovechar y también transferir el conocimiento desde el lugar en el que se genera hasta el sitio en el que se debe utilizar. Este “viaje” del conocimiento debe ser fluido y seguro y debe facilitar el trabajo colaborativo, incluso, entre diferentes entornos de trabajo. También, por supuesto, en modelos laborales en los que el trabajo en remoto sea la norma o una forma de operar habitual. Por ejemplo: si los datos financieros aportan un conocimiento amplio y detallado al responsable financiero sobre la situación económica del negocio, este conocimiento debe poder ser accesible, también para el responsable comercial quien, se beneficiará de él para diseñar nuevas políticas y estrategias comerciales.

En definitiva, la adaptación de algunas pymes a esta situación de emergencia impulsará más adelante un cambio de cultura organizativa como fórmula para transitar en el mercado durante los próximos meses. Este cambio de cultura, previsiblemente, se extenderá en el tiempo, ayudando a que los modelos elásticos se impongan, no solo en el entorno de la gestión, sino también, en el ámbito de la prestación de servicio. Nos encontraremos con empresas que apostarán por impulsar la autonomía de su capital humano y por implementar fórmulas de trabajo que faciliten. Y esa imagen de empresa facilitadora, flexible y funcional, se proyectará al mercado con nuevas propuestas de valor.

La innovación, asignatura pendiente de las empresas españolas

Europa sigue sin percibir a España como un país innovador, según el Primer Barómetro sobre Innovación (2021), elaborado por Kantar para la consultora global Leyton.

Estados Unidos es el país más innovador, seguido de Alemania, China y Reino Unido.

Según revela este barómetro, la mayoría de las empresas españolas no cuenta con un departamento específico de Innovación. Menos de un 20% de las pymes y un 39% de las grandes tiene un equipo dedicado a la innovación y la I+D en España. Además, este equipo no supera las 10 personas en el 59% de las grandes empresas.

El nivel de innovación de pymes y grandes empresas en España es muy similar. El barómetro de Leyton lo sitúa en un 6.2 y un 6.8 sobre 10, respectivamente. En ambos casos, está focalizada en el software en más de un 50%.

Producción y Marketing son los dos departamentos claves en la innovación tanto en pequeñas como en grandes empresas.

En 2020, sólo un 11% de las pymes aumentó su presupuesto de innovación, y un 26% lo redujo. En el caso de las grandes empresas, incrementó esta partida el 26%. En un 13% de las empresas grandes, el presupuesto fue inferior al del ejercicio anterior.

El 29% de las pymes y el 35% de las grandes empresas destinaba en 2019 entre un 1 y un 3% de su presupuesto a la innovación.

La pandemia impacta negativamente en la innovación. “Si ya antes de la pandemia, la innovación era una asignatura pendiente en España, la COVID-19 ha tenido un fuerte impacto negativo, especialmente para las grandes empresas”, afirma David Parra, el CEO de Leyton Iberia, consultora especializada en el rendimiento financiero de emprendedores y empresas dedicadas al I+D+i, medioambiente y economía sostenible.

En efecto, según el Barómetro de Innovación de Leyton, el 29% de las empresas han aplazado sus proyectos de innovación a consecuencia de la pandemia, e incluso el 24% de las grandes empresas los han cancelado. “El plan de innovación ha cambiado en un gran número de las empresas a causa de la Crisis Sanitaria; muchas empresas han puesto en suspenso sus proyectos, siendo cautelosos ante la situación actual provocada por el coronavirus”, señala el CEO, David Parra.

No solo la pandemia ha frenado la innovación. La falta de un ecosistema innovador reprime a las empresas en esta materia, según el barómetro de Leyton. Sólo el 8% de las empresas cree que en España hay un ecosistema innovador favorable, y sólo el 16% de las pequeñas empresas considera que España apoya a la innovación.

Este porcentaje se eleva algo al preguntar a las grandes empresas. Un 28% piensa que España apoya la innovación y que juega un papel importante en el acceso de la innovación a financiación privada.

El 84% de las pymes que creen que no se apoya a la innovación en España, justifican esa afirmación por lo complicado que es acceder a las ayudas públicas. Otras razones, tanto para pymes como para grandes empresas, son: la falta de un entorno innovador; la escasez o el alto coste del talento; la dificultad de acceso al mercado y las dificultades para acceder a las ayudas privadas.

El barómetro revela también que para el 40% de las pymes y para el 47% de las grandes empresas innovar es más complicado que nunca. “Esto es debido, principalmente, a la regulación, pero también a la financiación y el acceso a las subvenciones”, explica el CEO de Leyton Iberia. “La financiación de la innovación es, en primer lugar, interna, porque las empresas no conocen las ayudas públicas y, sobre todo, se resisten a utilizarlas porque no saben si son elegibles o porque son demasiado complicadas de conseguir”.

En este sentido, David Parra, afirma con rotundidad; “España cuenta con un gran potencial innovador, pero es muchas veces el desconocimiento o la complejidad la que hace que no pueda avanzar. Ahí es donde Leyton es clave, acompaña a las empresas de todo tipo y ayuda a crear las condiciones para este ecosistema innovador tan necesario”.

Innovar les resulta complicado pero las empresas reconocen que es necesario para su competitividad. Para el 25% de más organizaciones, la eficiencia de las operaciones y la diferenciación competitiva son los principales motivos para innovar.

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es también una de las aspiraciones para innovar para el 11% de las grandes empresas. Esta variable no aparece en las pymes, pero curiosamente, el 90% de las pequeñas empresas creen que apostar por políticas de innovación medioambiental y social será fundamental para seguir siendo competitivo. El 94% de las grandes empresas piensan que esa apuesta es importante.

Entrenadores digitales para la transformación digital

El hecho digital está modificando profundamente la sociedad y, por consiguiente, el tejido empresarial a un ritmo trepidante y de una manera integral.

Un contexto que obliga a las empresas a repensar todo tipo de procesos. “La transformación digital es la palabra de moda, pero este cambio no solo afecta a la infraestructura de la empresa. De hecho, el activo más importante son las propias personas”, explicó la presidenta de Inesdi Digital Business School, Joana Sánchez, durante la presentación del estudio Top 25 de las profesiones digitales. Sánchez fue más allá, y afirmó que el grado de verdadera madurez digital de las compañías se mide en base a cómo sus profesionales incorporan esta transformación tecnológica a sí mismos. “Porque si cambia la empresa, pero no lo hacemos ni los empleados ni los directivos, difícilmente podremos avanzar. Por eso, por el momento, en este grado de madurez, los grupos españoles están suspensos”, alegó Sánchez.

Y aunque la digitalización se ha extendido por todos los sectores de la sociedad, en muchas ocasiones se ha echado de menos un análisis exhaustive que llevase a comprender bien el fenómeno y sus consecuencias a corto y largo plazo.

Uno de los principales errores que se han cometido hasta le fecha es juntar todo el ámbito digital en un punto, y reducir todas las tareas de este macrosector a uno, dos o tres perfiles profesionales. Muchas compañías creen que la digitalización es algo homogéneo, y que un solo perfil puede ocuparse de todas las tareas que entran en esta disciplina. “El mundo digital es enorme, tremendamente amplio, y para cada labor, es necesario un tipo de profesional, porque es imposible conocer todo en este sector”, comentó la directora de contenidos de marketing de Coca-Cola, Sara Gallego. Y en este sentido, muchas veces el principal escollo de las empresas es definir el rol que necesitan y las competencias y responsabilidades de sus directivos y empleados.

Guiar a las compañías en el momento de buscar a los profesionales que necesitan es uno de los objetivos de este estudio elaborado por Inesdi, en el que se han analizado 165 ofertas de trabajo de 104 empresas, con un total de 25 profesiones digitales diferentes, detallando la misión de cada una de estas figuras dentro de la organización.

Precisamente, el ya conocido Big Data es uno de los nueve grandes ámbitos digitales en los que se han clasificado las 165 ofertas analizadas en el citado estudio. A esto se le añaden el de la tecnología e innovación de los negocios, el de diseño y desarrollo digital, el de ecommerce, el de contenido digital, el social media, el de estrategia digital y el de marketing digital. “Y además, entra por primera vez el ámbito de los recursos humanos, porque la transformación digital, sin un cambio de cultura y mentalidad en los profesionales no sirve de nada”, enfatizó Ana Sánchez-Blanco, directora académica de Inesdi.

Fuera del sector que aúna la gestión de personas con la digitalización, en esta edición del estudio han aparecido cuatro nuevas profesiones, que al igual que el responsable de reclutamiento digital y el analista de recursos humanos, se estrenan en esta muestra. Uno de ellos es el experto en desarrollos virales, dentro del ámbito de la estrategia digital, cuya misión es la de acercarse al mercado con un punto de vista innovador y así conectar con los usuarios. Otro perfil es el responsable de visualización de datos de negocio, dentro del ámbito del Big Data. Es el encargado de facilitar la visualización de datos a través de una mezcla entre el diseño y el análisis, “para estudiar y saber representar grandes cantidades de datos”, apuntó Sánchez-Blanco.

Las otras dos profesiones que se estrenan son el responsable de conversión y captación programática, que tiene que maximizar el rendimiento y mejorar las campañas de la empresa, y el experto en realidad virtual, “que tiene la misión de acercar la realidad y cotidianidad de cualquier empleado al mundo virtual”, afirmó.

Otro de los perfiles que amenaza con saltar a las grandes organizaciones es el del artista. El fundador de la firma de ropa Pompeii, Jaime Garrastazu, explicó cómo ahora “estamos inmersos en un nuevo ecosistema que es totalmente cambiante. Quien antes se adapte a la situación, ganará ahora, pero tendrá que volver a hacerlo en unos años para volver, ya que esto es imparable y todo volverá a cambiar”. En el caso de su empresa, la figura del artista es la que ha hecho posible sorprender con nuevas técnicas y tácticas de marketing, “ya que tiene una visión de la realidad totalmente diferente y aporta un valor extra”.

Nos encontramos en pleno proceso de despliegue de una tecnología disruptiva que está modificando los negocios, pero también la sociedad. La informática fue crucial para la mecanización de los procesos, y la posterior conexión de los ordenadores entre ellos desembocó en el nacimiento de una capacidad de procesamiento y distribución de la información difícil de asimilar, y, aún hoy, difícil de imaginar. Esta capacidad de conectarse no ha hecho más que multiplicarse de forma exponencial. Lo digital ha multiplicado exponencialmente la habilidad de conectarnos. Inicialmente, sólo tenían acceso a Internet las empresas y las instituciones, ahora lo tiene buena parte de la ciudadanía, y, muy pronto, será habitual y muy extendida la conexión a los objetos cotidianos como un coche, un contenedor de basura, una farola de la calle o una prótesis. Hoy, las familias hablan por Whatsapp, los alumnos tienen acceso a más información que la conocida por su profesor, la música se ha vuelto digital, no hace falta comprar un periódico para estar informado, los pacientes interrogan a los médicos, los mecánicos de coche visten bata blanca, y un montón de detalles de nuestra vida cotidiana que se han visto profundamente alterados.

Pasa exactamente lo mismo con los negocios. El hecho digital está obligando a repensar procesos de todo tipo: el marketing, el desarrollo de marca, la atención al cliente, la selección de personal, la comunicación interna, la relación con los proveedores, la investigación de mercados, los procesos de internacionalización, la gestión de crisis, los procesos de innovación, la formación de personal y un largo etcétera hasta abastar todos y cada uno de los procesos de cualquier organización, sea cuál sea el área funcional y sea cuál sea el sector.