Breve análisis del contexto de profunda crisis en las Pymes

El desplome de la actividad productiva y comercial como consecuencia de la pandemia concentra sus devastadores efectos en los negocios de menor tamaño.

Las Pymes son las más afectadas por la falta de liquidez y los que más han tenido que recurrir a los ERTE, mientras la gran empresa ya supera los niveles de ocupación de hace un año y se acerca a los de las semanas previas al confinamiento.

Por otra parte, la pandemia ha obligado a muchas empresas a dejar en suspenso sus planes de innovación. Es el caso del 29% de las compañías, que reconocen haber pospuesto sus proyectos de innovación a consecuencia de la pandemia. Aparte, un 24% de las grandes empresas los han cancelado.

Por otro lado, la Covid-19 ha acelerado la transformación digital de muchas empresas. Según el barómetro, el 27% de las pequeñas empresas y el 19% de las grandes reconoce haber acelerado su transformación digital. Todo ello ha sido también consecuencia del cambio de hábitos del consumidor.

De hecho, la mayoría de las compañías trabaja por adaptarse a los nuevos hábitos de consumo. Un 63% ha optado por implementar el comercio electrónico, incrementando o introduciendo capacidades enfocadas al e.commerce. Por su parte, un 49% de las empresas reconoce que se ha centrado en aumentar la inversión en Marketing e Innovación, mientras que en el 76% de los casos, se han producido otro tipo de cambios en el negocio adaptándose a las nuevas necesidades y condiciones ocasionadas por la pandemia.

Pese a todo, para la mayoría, innovar es más difícil que nunca. El CEO de Leyton Iberia, David Parra, explica que esto se debe “a la regulación en España, pero también a la financiación y al difícil acceso a las subvenciones”. Él echa en falta más conocimiento por parte de las empresas de las ayudas públicas y de cómo acceder a ellas.

Nadie que diga conocer en qué punto del calendario desaparecerá la crisis y se despejará el horizonte de las empresas y los particulares está en lo cierto. Cada vez más analistas ven probable un nuevo descenso del PIB intertrimestral en los meses finales del año. Los vaivenes de la actividad son tan bruscos en la situación actual, que la línea que separa los valores negativos de los positivos es prácticamente imperceptible.

Las pymes que antes de la crisis formaban el 99% del tejido productivo y sostenían el 60% del empleo asalariado, están sufriendo el grueso del impacto laboral de la Covid-19, ya que, tras el lento crecimiento a partir de mayo, la pérdida de cuatro de cada cinco puestos de trabajo que se están destruyendo se produce en ellas.

Los resultados de la última estadística sobre Empresas Inscritas en la Seguridad Social que elabora el Ministerio de Trabajo con datos sobre las sociedades con asalariados dejan pocas dudas acerca de dónde se están concentrando los daños derivados de la pandemia en el mercado laboral: las pequeñas empresas, las de menos de 50 empleados, cerraron septiembre del pasado año con casi 240.000 menos que en febrero y con una caída de más de 260.000 en doce meses, retrocesos que en las medianas, las que tienen plantillas de 50 a 250, fueron, respectivamente, de 118.000 y de 130.000.

Dentro de esas tres grandes agrupaciones de empresas, las tendencias resultan más acusadas cuanto mayor o menor es el tamaño: la pérdida de empleo entre las pymes es más intensa en las microempresas, las sociedades que emplean a menos de 12 personas, que suponen más del 85% de las unidades productivas o comerciales del país, y la recuperación es más notable en las plantillas de más de medio millar entre las grandes.

Y si analizamos la situación financiera, autónomos y microempresas ya coparon, con más de 700.000 créditos, el 87% de las operaciones de financiación vinculadas a los avales del ICO, un inquietante dato que permite hacerse una idea de la necesidad de liquidez en ese ámbito del tejido productivo en cuanto comenzaron las restricciones.

Y lo que viene no es mejor, ya que el Banco de España estiman que el tejido productivo del país tiene tales necesidades de financiación, de hasta 125.000 millones por encima de los que avala el ICO, que más del 35% de las empresas españolas se encuentran en situación de vulnerabilidad por la imposibilidad de seguir cuadrando sus cuentas ante la caída de la actividad.

Una encuesta reciente de la Cámara de España demostraba que algo más de la mitad de las empresas del país cree que uno de los principales problemas a los que se enfrenta este año, además de los costes laborales, es la amortización de la deuda acumulada por los pagos de la crisis, muy por delante de cuestiones como el coste de la energía, la interrupción del suministro o la financiación.

Dado el contexto actual y parafraseando a Darwin, no son las pymes más fuertes las que sobreviven sino las que mejor se adaptan a los cambios. “Muchas compañías incluso personas comunes fundamentan su visión del futuro basándose en el pasado. Está probado que las organizaciones que reaccionan más rápido son aquellas donde todos sus trabajadores participan en la búsqueda de soluciones.

ENLACE: La Informacion

¿Qué es la cuenta de explotación en las Pymes?

La cuenta de explotación o de resultados es el documento contable que expresa los beneficios o pérdidas obtenidos por una empresa en un periodo de tiempo determinado.

La cuenta de resultados o de pérdidas y ganancias es una manera simplificada de calcular el margen de beneficio de una empresa en un ejercicio antes y después de impuestos. Sus dos componentes son la cuenta de explotación y la cuenta de resultados financieros, de las que habrá que detraer, en su caso, el impuesto sobre los beneficios para llegar al resultado final del periodo.

En este sentido, la cuenta de explotación va a reflejar únicamente el resultado obtenido por la empresa en el desarrollo de su propia actividad, obteniéndose como diferencia entre ingresos y gastos de explotación; así, no tiene en cuenta la estructura financiera que permite el desarrollo del negocio, y que plasmada en ingresos y gastos financieros, da lugar al resultado financiero de forma independiente.

1.- Ingresos de explotación: Son los ingresos que obtiene la empresa relacionados con su actividad económica habitual al realizar su objeto social.

2.- Gastos de explotación: Comprende los gastos necesarios para realizar su actividad principal. Entre ellos se encuentran los siguientes:

  • Compras: compras y aprovisionamientos de productos que sean objeto de venta posterior o transformación.
  • Variación de existencias: disminución del inventario con respecto al principio del período, lo que supone un ajuste a la cifra de compras y costes de producción de un periodo.
  • Servicios exteriores: gastos de investigación y desarrollo, arrendamientos, reparaciones, transportes, coste de los seguros, publicidad, teléfono y gastos bancarios.
  • Tributos: pueden ser indirectos, ajustes en el Iva cuando no todo el Iva soportado sea deducible y también pueden ser directos.
  • Gastos de personal: los relacionados con salarios, indemnizaciones, cuotas empresariales de la seguridad social, aportaciones a planes de pensiones a cargo de la empresa y otros gastos de carácter social.
  • Otros gastos de gestión: los derivados de insolvencias firmes de clientes y otros, como la regularización de útiles y herramientas utilizados en el proceso productivo.
  • Pérdidas procedentes de activos no corrientes y gastos excepcionales: corresponden a las pérdidas originadas en la venta de estos activos o al darlos de baja del balance por otras causas, pérdidas ocasionadas en la amortización de obligaciones, y pérdidas derivadas de siniestros y de sanciones y multas.
  • Amortizaciones: expresan la pérdida sistemática experimentada por bienes del activo no corriente, materiales o intangibles, por su utilización en el proceso productivo, y también por las inversiones inmobiliarias.

La obligación de informar exhaustivamente a las autoridades fiscales sobre los ingresos y los gastos de una empresa afecta tanto a las grandes compañías como a las Pymes. Ttodos tienen que presentar sus cuentas en el Registro Mercantil e informar a Hacienda de su rentabilidad.

Las Pymes cuentan con un Plan General Contable que establece la obligación para estas sociedades de formular el balance, la cuenta de pérdidas y ganancias, el estado de cambios en el patrimonio neto. Una vez termina el ejercicio contable, las empresas cuentan con un periodo de tres meses para elaborar la cuenta de pérdidas y ganancias y el resto de estados financieros obligatorios.

En España es la Agencia Estatal Tributaria el organismo que concentra la labor recaudatoria a favor del estado. Si bien lascuentas anuales se presentan en el Registro Mercantil para su legalización y registro, Hacienda necesita contar con la información que les permita determinar el margen de beneficio de una empresa y su grado de participación en las arcas generales mediante la carga impositiva en el Impuesto de Sociedades o en el IRPF.

La delgada línea entre inversión y gasto

Muchas veces escuchamos hablar de gastos e inversiones, pero sabemos realmente ¿qué es un gasto? Y ¿Qué es una inversión?, para aclarar las dudas a continuación se presentan una definiciones.

Cada vez que sale dinero de la caja de la empresa se está incurriendo en un gasto pero sólo algunos de ellos se podrán considerar inversiones. Desde un punto de vista teórico, la diferencia es que una inversión puede generar beneficios pero un gasto no. Es decir, un gasto se limita a restar capital de la empresa, un capital que no se recupera, mientras que una inversión también resta capital pero se espera que lo devuelva al cabo de cierto tiempo.

¿Qué una inversión? La inversión supone la adquisición de un bien duradero para la empresa. Sus características son:

  • Sabemos desde el momento de la adquisición que el bien pasa o pasará a ser propiedad de nuestra empresa, independientemente de cuándo y cómo lo paguemos. Por ejemplo, por compra o por leasing en el que ejerceremos la opción de compra cuando acabe el contrato.
  • El bien es duradero y lo adquirimos para que a lo largo de su vida útil nos sirva para desarrollar la actividad de la empresa. Por ejemplo, una máquina.
  • El bien puede ser material (por ejemplo, el mobiliario) o inmaterial (por ejemplo, un software).
  • Al ser algo duradero, no se trata de algo que todos los meses o trimestres tengamos que volver a adquirir (aunque en algún momento lo tendremos que renovar, cuando ya no sea útil).

Cuando se trata de una inversión, y a diferencia de un Gasto, el pago del importe no lo imputas totalmente en el momento que se ha realizado. Al tratarse de una inversión que durará como mínimo 1 año, debe compensarse a lo largo de los años de vida que tendrá el Bien de Inversión.

Es entonces cuando aparece la Amortización. Definida como la depreciación que padece un Bien, un Activo y una Inversión por su uso y paso del tiempo.

Esta amortización, será la que imputará anualmente un gasto por los años de vida útil que se hayan estimado en el Activo, y ya que su valor se está devaluando.

¿Qué es un gasto? El gasto es algo recurrente. Un desembolso que tendremos que hacer todos los meses, o trimestres, o años y que no está retribuyendo un bien de carácter duradero para nuestra empresa.

Dentro de los gastos se incluyen todos los servicios que debamos contratar, como la limpieza o la luz,… Pero también se incluye la compra de bienes que entran en la empresa para consumirse al trabajar.

El alquiler del local también constituye un gasto, ya que su pago no nos transfiere la propiedad del local, sino sólo el derecho a usarlo. Por tanto, elementos característicos del gasto son:

  • Pagamos algo no duradero.
  • Es recurrente.
  • Retribuye servicios o bienes que se usan para la actividad y en ese uso salen de la empresa, no permanecen en ella.

El problema es que la línea que separa el gasto de la inversión no siempre está clara y en ocasiones es muy delgada. Todos hemos realizado importantes inversiones que el tiempo nos ha dejado claro que no eran más que un gasto. Al final todo dependerá del uso real que hagamos de esa inversión y, por tanto, siempre conviene analizar anticipadamente cada compra.

Aunque en el plano fiscal y contable muchas leyes son interpretables, la Agencia Tributaria se afana en delimitar al máximo posible lo que es y lo que no es legal para una empresa. En este sentido, la distinción tiene que ver tanto con el beneficio como con el plazo de amortización y el tiempo que el activo permanecerá en la empresa.

Desde el punto de vista de la contabilidad, un gasto es el que deriva del ejercicio de la actividad principal de la empresa y no forma parte de su patrimonio. A efectos prácticos, todo dispendio que sólo genere ingresos en un ejercicio será considerado gasto. Y a efectos contables, la inversión va al balance y el gasto a la cuenta de resultados, ya que la compra de inmovilizado, una máquina, por ejemplo, no modifica el patrimonio de la empresa, sólo se cambia caja por el activo. Por el contrario, el gasto sí afecta a la cuenta de resultados y al patrimonio de la empresa.

En próximas ocasiones aprenderemos s diferencias costes de gastos que es otro caballo de batalla de suma importancia para determinar la viabilidad de la explotación de un negocio

Aprender a reconocer qué es una inversión puede ser útil para prevenir futuras crisis económicas.

La subida fiscal echa por tierra los planes de inversión de las empresas.

El real decreto de subidas fiscales convalidado el jueves en el Congreso tendrá un fuerte e inesperado impacto sobre las cuentas de las empresas, que han visto cómo en el último mes del año las reglas del juego cambiaban sin previo aviso. Empresarios y expertos fiscales aseguran que las medidas tributarias, que limitan la compensación fiscal de pérdidas de años anteriores o exigen tributar ya por el deterioro de cartera de ejercicios pasados echan por tierra las planificaciones de las empresas y afectarán a la inversión y a la creación de empleo.

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El Gobierno simplifica la contabilidad para las pymes.

El Gobierno ha aprobado la reforma del Plan General de Contabilidad (PGC) y del Plan General del Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas (PGC-Pymes)a través del Real Decreto (RD) 602/2016, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 17 de diciembre. Una norma que simplifica las obligaciones contables de las pequeñas y medianas empresas, en aplicación del Derecho europeo.

FUENTE: El economista