Los 7 pecados capitales de las Pymes.

La Unión Europea toma todos los años el pulso a las Pymes en cada uno de sus Estados miembros para evaluar la implementación de la Small Business Act (SBA) o Ley de la Pequeña Empresa. Aprobada hace poco más de diez años, busca incrementar la competitividad de las compañías con menos de 250 trabajadores.

Pero, ¿salen bien paradas nuestras pymes frente a sus homólogas comunitarias?

Para comprobarlo hay que acudir a las llamadas Fact Sheets, unas hojas informativas donde la UE publica anualmente los resultados de su examen.

Según la Fact Sheet de 2018, las Pymes españolas “se desempeñan por debajo del promedio comunitario en seis de nueve principios”. No obstante, tienen sus puntos fuertes. De acuerdo con el informe, las pymes españolas generan el 62,2% del valor añadido total, lo que supera al porcentaje medio de la UE, situado en el 56,8%. También representan el 72,4% del empleo, muy por encima del 66,4% de la media comunitaria. Además, las microempresas españolas juegan un papel particularmente importante en el mercado laboral nacional, donde representan el 41% del empleo total de la economía empresarial no financiera, 11.5 puntos porcentuales por encima de la media de la UE.

En 2018, las pymes españolas crearon 350.000 puestos de trabajo, lo que supone el 63% de la afiliación generada durante el año. Así lo recoge el Informe Trimestral de Empleo en las Pymes correspondiente al último trimestre de ese ejercicio elaborado por la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) y Randstad Research. El dosier del primer trimestre de 2019 pronostica que las pymes “contribuirán con más de 543.000 nuevas afiliaciones al crecimiento total del empleo durante 2019-2020”.

Aunque la UE admite que “España ha adoptado medidas políticas cruciales relacionadas con la SBA en los últimos años”, identifica dos grandes debilidades en nuestro país: el espíritu emprendedor y el anómalo funcionamiento de la unidad de mercado. En total son seis los aspectos que las pequeñas y medianas empresas españolas deben mejorar.

Emprendimiento. Según el ranking de la Fact Sheet 2018, España obtiene la segunda peor puntuación en el apartado de intención o vocación empresarial. Tampoco los emprendedores de éxito alcanzan en nuestro país el reconocimiento social y el estatus que consiguen sus homólogos europeos en otras latitudes. Por todo ello, el documento recomienda a España aumentar la educación en emprendimiento y profundizar en ella.

Unidad de mercado. Nuestro país también puntúa por debajo de la media europea en respeto a la unidad de mercado. La UE subraya que España cuenta con “el número más alto de directivas de mercado único no transpuestas de toda la UE” y también con “el mayor número de procedimientos de infracción pendientes”.

Respaldo institucional. También obtiene mala nota en el apartado de facilidades estatales y contratos públicos. El número de empresas que participan en licitaciones públicas ha aumentado un 12%, aunque, según la UE, “los requisitos de licitación son desproporcionados para las pymes”. Además, “la práctica de presentar contratos grandes, en lugar de dividirlos en lotes más pequeños, hace que el proceso de licitación sea más difícil para la participación de las pymes”. No obstante, la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público ha paliado en parte esta situación.

Financiación. En cuanto el acceso a la financiación, la UE sostiene que en España “las pequeñas empresas dependen en gran medida de los bancos para su financiación y las fuentes alternativas no están suficientemente desarrolladas”. Además, la existencia de fondos de capital para compañías nuevas y emergentes ha empeorado significativamente desde 2015. La Comisión, sin embargo, lamenta que “el Gobierno carezca de una ventanilla única para apoyar a las pymes en el acceso a la disponibilidad de fondos”.

Medio ambiente. En cuanto a políticas de respeto medioambiental, “el porcentaje de pymes que se benefician de medidas de apoyo público para la eficiencia de recursos es uno de los más bajos en la UE, y ha caído 7 puntos porcentuales en los últimos cuatro años”, señala la CE.

Innovación. Las Pymes españolas se encuentran dentro de la media comunitaria en lo relativo a innovación y habilidades. La UE subraya que desde 2015, la participación de las pymes que operan online ha crecido, con aumentos que oscilan entre 3,5 y 5 puntos porcentuales.

Destrezas: la radiografía europea arroja resultados mixtos. “Mientras que el porcentaje de personas empleadas con habilidades especializadas en TIC se redujo en 4 puntos porcentuales respecto al anterior período, el porcentaje de empresas que capacitan a sus empleados aumentó alrededor de 11 puntos porcentuales entre 2010 y 2015”. Sin embargo, “la financiación nacional de I+D disponible para las pymes ha disminuido” y ahora se encuentra por debajo del promedio de la UE. Pese a los esfuerzos del ICEX, las pymes españolas también están por debajo de la media comunitaria en internacionalización.

En el fondo, estos Siete grandes “pecados”, que pueden llevar a cualquier empresa al “infierno” de la desaparición, confluyen en una única conclusión: la necesidad de que los empresarios de Pymes se capaciten en los aspectos clave de la gestión de sus empresas.

El mundo de las falsificaciones.

El ritmo creciente de la globalización y la digitalización ha hecho que nuestro mundo esté cada vez más conectado. Como resultado, las empresas se benefician de un comercio global en constante crecimiento, con procesos empresariales simplificados y tiempos cada vez más rápidos para la comercialización.

El proceso de globalización ha llevado a las redes sociales a jugar un papel clave en la difusión de ofertas comerciales, que pueden ser falsificaciones que también se mueven cada vez más y más a escala global. Y aunque las webs tradicionales siguen siendo relevantes, el crecimiento de las redes sociales, aplicaciones móviles, marketplaces y plataformas de mensajería instantánea han simplificado la posibilidad de publicar y compartir ofertas para una audiencia en expansión. De igual manera, en años recientes ha aumentado el negocio de la piratería.

Este negocio tiene el mismo efecto económico que otros tráficos ilegales: genera enormes bolsas de dinero negro, roba recursos a la economía regulada, necesita de trabajo ilegal, alimenta organizaciones criminales y, en suma, perpetúa la desigualdad. Pese a todo es imparable: ha crecido sin control en todo el mundo ante la pasividad de los gobiernos, como alertan los últimos informes. Su impacto se estima en 338.000 millones, el 2,5% del comercio mundial, según los cálculos de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Hoy, alrededor de un 5% de todas las importaciones que se realizan en Europa son fraudulentas, según el documento. Aunque otros análisis elevan esa cifra por encima del 7%. Los últimos datos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) revelan el crecimiento exponencial de las falsificaciones en todo el mundo. En 2013, el comercio internacional de falsificaciones y comercio pirata representaba el 2,5% del comercio mundial (comparado con el 1,9% de 2005). En total, suponen aproximadamente 411 billones de euros; más o menos el equivalente al PIB de Austria.

La falsificación afecta incluso a la industria de la impresión. Según la Coalición de Consumibles de Imagen de Europa, Medio Oriente y África, la falsificación de cartuchos de impresión y de tóner le cuesta a los fabricantes 1.6 billones de euros cada año.

Los efectos que sufren los fabricantes no son solo económicos. Sin las debidas certificaciones y controles de calidad, los productos falsificados no solo son de baja calidad, sino que representan una amenaza potencial para la salud y la seguridad ya que su fabricación carece de cualquier tipo de certificación o control de calidad. Todo ello, dejando de lado que la falsificación es uno de los principales facilitadores del crimen organizado.

Y de manera diferente a los DVDs piratas de películas, puede ser complicado discernir si algunos productos son falsificaciones o no. Después de todo, los cartuchos de impresión falsificados son fabricados intencionalmente para que parezcan como los productos originales, de manera que los consumidores pueden ser engañados al comprar una falsificación.

De hecho, esta incertidumbre parece verse reflejada en las estadísticas. EUIPO descubrió que el 10% de los consumidores han comprado productos falsificados tras haber sido engañados, mientras que otro 35% tenía dudas de si el producto adquirido era original o no. Esto muestra que cerca de la mitad de los consumidores europeos que compran online no tienen segura la autenticidad de los productos que adquieren. Esto dificulta la tarea de construir un ecosistema digital que sea fiable y transparente.

Tanto los consumidores como los fabricantes necesitan confiar en sus entornos digitales. Es por eso que resulta esencial una legislación contra la falsificación que sea adecuada, actualizada e incluso orientada hacia el futuro. Para los países europeos en particular, la legislación anti-falsificación debería estar alineada con el objetivo principal de la estrategia de la Comisión Europea del Mercado Único Digital; cuyo fin específico es crear confianza en el entorno digital.

Las propias empresas afectadas necesitan establecer mecanismos para detectar productos falsificados. Pero últimamente los intermediarios cumplen un rol crucial, como los proveedores de Internet y los motores de búsqueda, así como también las rutas correspondientes a la comercialización, como las redes sociales. La clave en el abordaje del crecimiento de la falsificación reside en la habilidad para prevenir que los productos lleguen a los mercados en primera instancia. Y debido a la posición privilegiada de los intermediarios que median entre el proveedor y el consumidor en la cadena de valor, éstos poseen un poder significativo a la hora de hacer frente a esta problemática.

Los motores de búsqueda y redes sociales esparcen palabras y ofertas de una manera increíblemente fácil y rápida. Y así, mientras cada vez más y más productos falsificados son comprados online y facilitados por las redes sociales, éstas deben ser cada vez más responsables respecto al contenido que presentan al público. Las actuales medidas voluntarias han dejado de ser suficientes. Necesita establecerse una obligación y necesitan aplicarse medidas proactivas, proporcionadas y apropiadas para todos los actores de la cadena de valor; especialmente las redes sociales, para así prevenir la infracción de la propiedad intelectual.

Esencialmente, todo se reduce a que la legislación se mantenga al día con la digitalización. Si actualizamos las leyes existentes conforme a las nuevas formas de comercializar productos han de ser a la vez tan seguras como los medios tradicionales, generar confianza en el mundo online y aportar seguridad, tanto para los consumidores como para las empresas. Comprar un producto online debería ser tan seguro y transparente como hacerlo en una tienda física.

Si podemos conseguir esto, todos podremos comenzar a obtener los beneficios que ofrece nuestro mundo digitalmente conectado.

Cómo fidelizar clientes en las Pymes.

Para muchos, un cliente fiel es el que repite sus compras a la empresa. Para otros es el que compra más cada vez. Todos están en lo cierto, aunque no hay que olvidar otro factor importante de la lealtad. Para saber cómo fidelizar clientes, antes hay que tener claro el objetivo:

1. Que el cliente compre con más frecuencia.

2. Que el cliente invierta cada vez más dinero en sus compras.

3. Que no se plantee otras alternativas y que ignore a la competencia.

Los medios de comunicación social son el canal idóneo para trabajar en esta línea, ya que permiten mejorar la comunicación de forma muy efectiva. Social Media es la herramienta más realista si se quiere tomar el pulso del mercado de la demanda. La toma de decisiones debe basarse en datos objetivos y, por tanto, es necesario cuantificar el valor de la lealtad del cliente, un concepto que se articula en torno a dos variables:

  • Coste de adquisición de nuevos clientes.
  • Valor potencial de un cliente a lo largo de su ciclo de vida.

Para fidelizar clientes, además de tratar de ofrecer el mejor producto/servicio posible, también es necesario poner en marcha estrategias específicas de fidelización. A continuación, se enumeran las tres principales:

  • Programas de fidelización. Es una solución veterana y clásica que, no obstante, sigue teniendo una gran efectividad. Se puede implantar el típico programa de puntos con premios para los clientes que llegan a un cierto nivel de consumo o bien optar por estrategias más innovadoras. Por ejemplo: nombrar clientes vip, hacer regalos especiales a los clientes que más recomienden o sorprenderles con un regalo o beneficio totalmente inesperado.
  • Ofrecer apoyo incondicional a los clientes. Como complemento a una buena comunicación y feedback con el cliente, la marca puede convertirse en una especie de «mecenas» del propio cliente, dándole apoyo en sus proyectos personales. Por ejemplo, ofreciéndole un espacio en la web o el blog de la empresa para promocionar un libro suyo o cualquier iniciativa artística o cívica. 
  • Buscar la excelencia en el servicio al cliente. Especialmente en el periodo de postventa, este aspecto es fundamental para lograr la satisfacción completa del cliente, un paso que resulta básico y muchas veces definitivo para conseguir su fidelización.

La accesibilidad, facilidad y alcance de los medios de comunicación social hacen que muchas empresas crean que todo es posible y que, sin necesidad de un plan y sin casi siquiera inversión, les parezca que pueden conseguir clientes más fieles. Este error estratégico y se nota en los resultados:

  • No es lo mismo conseguir muchos leads que muchos clientes. Nada que ver disponer de una importante cartera de clientes que contar con una nutrida relación de clientes fieles.
  • La coherencia es crucial para la imagen de marca y por eso hace falta una estrategia en Social Media que determine qué nivel de calidad de la información se requiere. Es decir, aportar valor al usuario con los contenidos online.
  • Los medios de Social Media no sólo se hacen eco de lo que sucede en la red, sino que, de forma prioritaria se emplean para opinar sobre el servicio al cliente o la calidad de los productos de las empresas.
  • Como en cualquier medio, es preciso hacer un seguimiento. El establecimiento de indicadores permitirá reajustar las acciones a medida que se vayan produciendo cambios en la demanda.
  • Hay que saber quién es quién y reconocer a los clientes más valiosos. A ellos habrá que dirigir todos los esfuerzos y la inversión.

Sea el programa de fidelización que la pyme determine, Marca, Producto, Precio y acciones promocionales, Venta cruzada y Responsabilidad Social Corporativa deben ser los factores en los que fijar el foco de las acciones de fidelización de clientes.

Es frecuente que quienes se plantean cómo fidelizar clientes lo hacen desde una perspectiva simplista que sólo mira hacia el área de marketing. Gran error. Las organizaciones empresariales que disfrutan de esa lealtad de los clientes, las que reamente han descubierto cómo fidelizar clientes, saben que ésa no es más que la punta del iceberg.

Hay que trabajar estos aspectos si se quiere dar con la fórmula mágica de cómo fidelizar clientes.

Legislación en Ciberseguridad que afectan a las Pymes.

“Ignorantia juris non excusat” que en latín significa “la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento”. Este principio sigue vigente actualmente en nuestra sociedad y nos afecta a todos. Esta regla es extrapolable al entorno empresarial, ya que las empresas también están obligadas a cumplir con la legislación.

España, como país miembro de la Unión Europea, tiene marcado como objetivo la construcción de un mercado único digital, libre y seguro, tanto para la propia empresa como para sus clientes. Para alcanzar la consecución de estos objetivos será necesario regular varios aspectos mediante leyes que deberán cumplir todas las empresas.

Las principales leyes que afectan a pymes y autónomos desde el punto de vista de la seguridad de la información son:

1.- La Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico tiene como objetivo regular el régimen jurídico de los servicios relacionados con Internet y la contratación electrónica, como son llamadas telefónicas o mensajería SMS. Esta ley se aplica en los siguientes supuestos siempre que el prestador del servicio, es decir el empresario, obtenga algún tipo de beneficio:

  • Comercio electrónico.
  • Contratación en línea.
  • Información y publicidad.
  • Servicios de intermediación.

Cualquier empresa o autónomo que realice alguna actividad de las anteriores deberá incluir toda la información que se encuentra en el apartado «Información para la identificación del prestador de servicios relacionados con Internet» de la web oficial. Toda esta información, normalmente se sitúa en la sección denominada “Aviso legal” y sería similar a la de INCIBE.

2.- Las cookies permiten a los prestadores de servicios, como una tienda online o un blog, almacenar información en el dispositivo del cliente o del usuario. Esta información puede ser posteriormente recuperada. Las cookies pueden ser propias o de terceros, como por ejemplo las de Google Analytics. Antes de instalarlas en un equipo del cliente se debe solicitar su consentimiento, que comúnmente se realiza mediante un banner:

Una buena práctica es incluir una sección denominada Política de Cookies, que podría estar dentro del apartado Aviso Legal o tener entidad propia como sucede en la sección Política de cookies de INCIBE. En un futuro, con la entrada del reglamento ePrivacy, los usuarios contarán con un mayor control sobre el uso de este tipo software.

3.- La Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales y el Reglamento General de Protección de Datos o  RGPD, son las normas que velan en España por la protección y privacidad de datos personales. La mayoría de empresas y autónomos utilizan datos personales, ya sean de clientes, proveedores o empleados en sus labores cotidianas. Esto implica que deberán cumplir con esta legislación.

El RGPD es un marco normativo común para todos los países miembros de la Unión Europea, pero será cada país quién deba desarrollar el reglamento de manera interna.

Cualquier empresa o autónomo que realice algún tipo de tratamiento de datos personales deberá cumplir tanto con la LOPDGDD, como con el RGPD. En caso de incumplimiento quedará expuesto a las sanciones correspondientes.

Si eres una pyme y quieres saber cómo adecuar el tratamiento de datos personales al nuevo reglamento, visita nuestra RGPD para pymes. También ponemos a tu disposición una completa guía en la que se indica de manera más exhaustiva cómo cumplirlo.

Ganar en competitividad cumpliendo el RGPD: una guía de aproximación para el empresario.

4.- La Ley de Propiedad Intelectual se encuentra regulada en el Real Decreto Legislativo 1/1996, cuyo objetivo es proteger cualquier tipo de obra literaria, artística o científica, fruto de cualquier actividad empresarial.

La LPI protege los derechos de los autores, tanto derechos morales, que son inalienables e irrenunciables, como derechos patrimoniales o de explotación de la obra. En cuanto a estos últimos, las empresas y autónomos deberán:

  • No utilizar obras protegidas sin pagar derechos de autor, esto afecta tanto al software, como a imágenes, videos, textos, audios, tipografías, etc. También se incluye a los creadores o diseñadores que se contrate.
  • Proteger los derechos de las creaciones propias o de los empleados, respetando siempre el derecho del creador de reconocerse como autor de la obra.

Cumplir con la normativa que afecta a las empresas y organizaciones puede marcar la diferencia, ya que tus clientes, usuarios y proveedores podrán comprobar que se respetan en todo momento sus derechos y libertades.

Además, el hecho de no aplicar la normativa vigente, ya sea por desconocimiento o premeditadamente, puede incurrir en sanciones económicas que podrían traer consigo incluso el cierre de la empresa. Celebra con nosotros el Día de la Protección de Datos, cumple con la ley y protege tu empresa.

Big Data y Ciberseguridad: El nuevo reto de las Pymes.

Cada vez son más las empresas que se suben al carro de la transformación digital y luchan por adaptar sus modelos de negocio a los tiempos actuales en los que uno de los indiscutibles reyes es el Big Data. El mundo moderno se ha construido sobre los cimientos de los datos. Prácticamente cualquier aspecto de nuestras vidas se ve influido por la capacidad de las organizaciones para organizar, interrogar y analizar los datos.

Los conceptos Big Data e Internet de las cosas (IoT) implican centros de datos, actividad en las redes sociales, aplicaciones en la nube, sensores y dispositivos móviles, datos de usuarios y contraseñas, etc… Todos aquellos dispositivos conectados o datos almacenados en la red son susceptibles de ser atacados, pues la seguridad absoluta en informática no existe. Siendo conscientes de esto, ya es decisión de cada uno valorar qué parte de su vida y de sus datos está dispuesto a mantener online, ceder para su uso o proteger a toda costa.

Para beneficiarse del Big Data el primer paso que debemos dar es la gestión de los datos. Hay que tener acceso a los datos, organizarlos y elegir los más útiles. Encontrar una herramienta que lo haga de modo seguro suele ser uno de los primeros inconvenientes con los que se topan las empresas que quieren abordar un proyecto que precise partir del análisis de datos para tomar mejores decisiones.

Las oportunidades de mejora que ofrece el Big Data son reales en todas las organizaciones empresariales, pero su complejidad y necesidades cambiarán en función de su tamaño y de cómo gestionen la protección, posesión y anonimización de la información.

En este contexto, las empresas necesitan especialmente dominar el Big Data, aprovechar su valor y hacer frente a los desafíos de seguridad que puedan plantearse. Pero hay una efecto derivado de esto que no siempre se tiene en cuenta a la hora de abrazar el nuevo orden digital: la seguridad de todos esos datos que se generan y que en muchas ocasiones pueden ser comprometidos para las empresas. Un fallo de seguridad en el mundo digital, el hackeo de cualquier plataforma, sistema, aplicación o herramienta online, supone un motivo de falta de credibilidad y desconfianza hacia el proveedor del servicio, pero sobretodo una alerta inmediata por saber qué información han conseguido los ciberdelincuentes durante su ataque.

Asegurar la máxima protección de los datos es un elemento básico en cualquier proyecto Big Data. Pese a todo tipo de protocolos de seguridad, los hackers han llegado a irrumpir en el sistema de mensajes utilizado por bancos internacionales y compañías en todo el mundo para transferir dinero, en las bases de datos de populares empresas de juguetes electrónicos donde se guardan las sesiones de juego de nuestros hijos, o en las plataformas de citas online que además de información de identificación personal recogen perfiles sexuales.

Las empresas deben invertir en seguridad de datos en función de lo valiosos, sensibles o críticos que sean éstos, porque constituyan un importante activo de la empresa, sensibles según el acceso que a ellos se tenga; y críticos porque resulten indispensables para los negocios de la empresa. Cuidar la información, pasa por implementar estrategias para proteger la confidencialidad, integridad y disponibilidad de dicha información.

En los procesos Big Data es imprescindible equilibrar la seguridad y la privacidad. La sensación que tienen más del 90% de los consumidores es que han perdido el control de sus propios datos, que ya no son sus dueños. Para ganar la confianza, la empresa tiene que hacer un uso transparente de los datos y tiene que hacer un uso consentido de los datos, es decir, debe solicitar siempre el consentimiento del usuario y éste debe asumir que da ese consentimiento.

Las redes sociales, la nube, el IoT y el Big Data están provocando un intercambio de información personal sin precedentes. La Ley española recoge el derecho fundamental a la protección de datos personales. La LOPD obliga a todas las personas, empresas y organismos, tanto privados como públicos, que dispongan de datos de carácter personal, a cumplir una serie de requisitos y aplicar determinadas medidas de seguridad en función del tipo de datos que manejen, su origen, características del tratamiento, tipo de instalaciones y soporte en los que se almacenen, etc.

Actualmente, pocas empresas se están beneficiando plenamente del Big Data, pero esto cambia rápidamente conforme el poder de Big Data para transformar las empresas y generar ingresos se comprenda mejor. Estos sistemas tienen el potencial y la vocación de ser instrumentos clave en el ciclo de vida de productos y servicios por parte de las compañías e instituciones públicas y en ese sentido son claves para su competitividad futura. Por tanto deben tener el tratamiento igual en términos de Seguridad que cualquier otro sistema critico para una empresa dotándolo de la protección adecuada desde el punto de vista del control de acceso y de la propia seguridad de los datos almacenados.