¿Un plan de negocio de una sola página?

Muchos emprendedores y personas de negocios pasan hasta seis meses escribiendo planes de negocio que, en definitiva, nunca utilizarán. Los planes de negocio convencionales, generalmente, no son más que un recurso para dar la impresión de que hemos pensado concienzudamente en el negocio, sin que esto sea necesariamente verdad.

Con todo, aún es posible escribir planes de negocio que sean verdaderamente funcionales y útiles, y que resuman en una sola página los aspectos más importantes de nuestros planes futuros. Esto es lo que nos enseña el autor en este texto, donde presenta los conceptos y nociones fundamentales para hacerlo.

El plan de negocio de 1 sola página es una herramienta operativa para el emprendedor. Simplemente es una herramienta para su trabajo diario y el de los que están con él en el nuevo proyecto, una herramienta para su gestión práctica diaria y no para presentar a un inversor.

Para esos casos hace falta un plan de negocio configurado como herramienta de venta, pero que al configurarse así puede perder su utilidad práctica en la gestión del día a día de una iniciativa empresarial.

El plan de negocio de 1 página está inspirado por la experiencia práctica sobre lo que funciona al planificar y ha sido desarrollado por Jim Horan. Lo que más funciona es ser breve, claro y concreto. Puede suceder que al extender la planificación durante varios días se produzca la muerte segura del plan quedándose a medio camino entre la realidad y la planificación.

El plan de negocio de una página sirve, entre otras cosas, para:

  • Planificar rápidamente los fundamentos básicos de la iniciativa emprendedora.
  • Planificar rápidamente los fundamentos básicos de un proyecto, departamento, producto, etc. Casi cualquier actividad que precise planificar en una empresa puede adaptarse a este plan de negocio de 1 página.
  • Comunicar rápidamente a los demás dichos fundamentos en la empresa, departamento, proyecto, etc. eliminando la habitual confusión y fallos de comunicación que existen.
  • Puede copiarse y transmitirse sin hacer modificaciones. Claramente en minutos se puede comunicar qué se pretende y qué hay que hacer, pudiendo lanzar todos los recursos en la misma dirección.
  • Ganar claridad y establecer un rumbo en cualquier momento de confusión, cambio o crisis en la empresa.
  • Como esqueleto para cualquier otro modelo de plan más complejo que se precise, ya sea para presentar a un tercero o más operativo pero que precise de datos financieros, por ejemplo. El plan de 1 página es la estructura base sobre la que luego se genera el plan más grande.

El plan de negocio de una página debe contener los siguientes apartados claramente definidos:

La Visión: Lo primero a tener claro como el cristal es qué queremos construir realmente con esta nueva iniciativa, una imagen clara del destino ideal final, de lo que querríamos que fuera nuestra empresa si tuviéramos una varita mágica que con agitarla nos permitiera darle la forma que deseamos.

La Misión: Una buena misión comunica nuestras aspiraciones y objetivos en el negocio. Es aquí donde anunciamos lo que tenemos tanto para el cliente como para nosotros. Un negocio exitoso siempre crea un balance entre sus necesidades y las del cliente.

La Razón de ser: Aquí definimos el motivo por el que nuestra empresa existe, pero lo hacemos con la mentalidad adecuada. Mientras que la visión es un ideal y la misión un recordatorio, la sección de objetivos es donde volvemos al negocio.

La Diferenciación: Además de resolver un problema o colmar un deseo, hay que vender, cosa que sólo se consigue si se realiza de una manera que sea diferente y superior.

Los Objetivos: El plan de negocio se hace para que se cumpla, para que se convierta en realidad tangible. Un plan de negocio de 1 página tiene que tener un límite temporal.

Las Estrategias: Esta parte no se diferencia mucho de cualquier otra clase de plan:

  • Conocer el destino al que se quiere llegar (OBJETIVOS).
  • Elegir los caminos para llegar a esos destinos (ESTRATEGIAS).
  • Determinar qué acciones CONCRETAS se van a poner en marcha.

Los planes: Son los puntos de los proyectos que deben ser llevados a cabo. Casi todo el mundo en un negocio tiene una lista de “cosas por hacer” que posee más tareas de las que se pueden llevar a cabo.

El plan de negocio de una sola página es una herramienta práctica de trabajo, para marcar una dirección, tenerla clara y comenzar a hacerla realidad en minutos. La verdadera brillantez está en decir lo importante de la manera más breve posible.

 

Claves de la estrategia empresarial.

Imaginemos que queremos construir una casa, ¿cuál sería el procedimiento que seguiríamos? Haríamos un boceto de lo que queremos y buscaríamos un arquitecto para que hiciera los planos. Una vez tuviéramos los planos, buscaríamos a un constructor que edificara la vivienda y a un aparejador que supervisara la obra. Y, todo ello, lo haríamos con un objetivo: tener una casa nueva, perfectamente hecha y a nuestro gusto ¿verdad? Entonces, ¿por qué no hacer lo mismo con una empresa.

La estrategia empresarial es uno de los mayores campos de estudio que más interés ha despertado, tanto en el mundo académico como en el mundo de los negocios. La importancia de la dirección estratégica radica en su vinculación directa con los resultados empresariales. La estrategia empresarial busca asentar las bases, el hilo conductor que guíe el comportamiento y el desarrollo del negocio y que le ayude a crecer y a expandirse. Persigue dar forma y carácter a la organización definiendo los planes de la empresa a un corto, medio y largo plazo. “La clave del éxito de toda compañía radica en su estrategia empresarial”

Con la estrategia empresarial un negocio puede controlar mejor el cumplimiento de los objetivos. Además, ayuda a la mejora de procesos, a detectar nuevas oportunidades de negocio, a establecer objetivos más claros, a detectar problemas y amenazas, a mejorar la coordinación y el control entre departamentos y un largo etcétera.

La estrategia empresarial se compone, al menos, de 4 elementos básicos y fundamentales:

  • Los objetivos a medio/largo plazo: Lo primero que se debe saber es hacia dónde guiar la empresa, desde el inicio a 3 y 5 años. Establecer unos objetivos es primordial para tener una estrategia empresarial coherente, coordinada y, sobre todo, efectiva. Estos objetivos deben ser realistas.
  • La estrategia corporativa: Una vez definidos los objetivos, es necesario establecer la estrategia corporativa, las líneas de negocio, las fases de expansión, etc.
  • La estrategia competitiva: Es aquella que se basa en la ventaja competitiva del negocio. Qué le da valor a la empresa, que la hace distinta al resto, que la identifica y la distingue de la competencia.
  • Las estrategias funcionales: Una vez desarrollados los tres puntos anteriores, marca las estrategias funcionales. Son aquellas que seguirán las distintas áreas de la empresa, teniendo en cuenta los objetivos generales, la estrategia corporativa y el factor diferencial de la compañía.

Partiendo de los objetivos de la empresa, es primordial, para una estrategia empresarial definida, establecer objetivos específicos para cada área funcional y definir cuál es la manera más eficaz y eficiente de disponer los recursos y habilidades de las mismas para la consecución de dichos objetivos.

Tal y como recoge el análisis de la Escuela de Organización Industrial (EOI), la  estrategia,  por  lo  general,  se  compone  de  elementos  externos  e  internos.  Los  elementos externos se refieren a los medios para hacer que la empresa sea efectiva y competitiva en el mercado; qué  necesidades  satisfacer,  a qué  grupos  o  segmentos  de  clientes dirigirse,  cómo distinguirse de  la  competencia,  qué  productos  o  servicios ofrecer,  cómo defenderse  de movimientos competitivos de los rivales, qué acciones tomar en función de las tendencias de la industria, cambios en la economía o movimientos políticos y sociales, etc.

Los  elementos  internos  se  refieren  a  cómo  las  diferentes  piezas  que  componen  la  empresa (personas,  departamentos,  actividades),  habrán  de  organizarse  para  lograr  y  mantener  esa ventaja   competitiva. Una   característica   diferencial   de   una   empresa   en la   creación, producción  o  comercialización  del  producto  o  servicio, puede  ser  tan  determinante  en  la obtención de dicha ventaja como cualquiera de los elementos externos.

La estrategia empresarial es un elemento vivo dentro de la empresa y, como tal, debe evolucionar y adaptarse a las distintas situaciones. El mercado actual cambia a una velocidad vertiginosa, los clientes son cada vez más exigentes, los recursos pueden fluctuar y escasear.

Por último, es necesario otorgar un especial protagonismo a “los indicadores”. Una vez definida la estrategia empresarial, es importantísimo medir. Establecer distintos indicadores a través de los cuales se pueda observar el estado en la consecución de los objetivos marcados. Y, si hay algo que no funciona, aportar e implementar una solución.

¿Las Pymes tienen claro el proceso de transformación digital?

Durante los últimos años hemos oído hablar mucho sobre la transformación digital, un paso fundamental para todas las empresas que quieran seguir creciendo. Sin embargo, últimamente hay otro concepto relacionado que está adquiriendo un mayor protagonismo. Nos estamos refiriendo a la llamada “madurez digital” de una empresa.

La mayoría de empresas españolas tienen claro el papel que las tecnologías digitales van a desempeñar en su futuro. Es la idea principal que se extrae del Informe Minsait de Madurez Digital 2018, elaborado por la consultoría líder en transformación digital Minsait, una compañía de Indra. Este informe, el mayor análisis de la digitalización realizado hasta la fecha en España, pretende medir el impacto real de la digitalización en la economía, así como la madurez digital.

Hasta un 90% de las compañías aseguran en este estudio que en el medio plazo habrán definido sus programas de digitalización, actualizándose aspectos como la ciberseguridad, las instalaciones informáticas o el tratamiento de datos. Parte de estos procesos de transformación digital son ya una realidad en las grandes corporaciones, pues el 40% de empresas españolas han comenzado su renovación designando puestos y recursos específicos a este fin.

La línea directiva de las grandes organizaciones es la primera en liderar el cambio, pero este también tiene que verse reflejado en la plantilla. El talento digital es primordial a la hora de abordar la transformación digital, ya que el 81% de las empresas asegura no disponer de empleados especializados e intentan subsanar este obstáculo mediante reciclaje interior y búsquedas en el exterior, donde se valoran los candidatos con espíritu emprendedor y cultura colaborativa.

En el informe de Minsait también se han evaluado las características tecnológicas de las empresas para determinar su capacidad de transformación digital. El 66% reconoce como un «gran desafío» la gestión de los antiguos sistemas IT (instalaciones informáticas aisladas de tierra). Según Minsait, quizás se trata del reto «más complejo para extraer el máximo potencial de digitalización», porque solo el 34% de las corporaciones españolas considera sus sistemas suficientemente preparados para integrarse por completo en la transformación digital.

Los datos referentes a ciberseguridad revelan un panorama más avanzado. Dos tercios de estas grandes organizaciones ya cuentan con la figura del Director de Seguridad de la Información y la mitad de las empresas españolas se consideran preparadas para responder ante un ciberataque. En el corto plazo, el 90% de estas entidades espera contar con un departamento de ciberseguridad dotado de un presupuesto específico.

Pese a los datos positivos, aún existe margen de mejora en otros aspectos como la digitalización de las operaciones, según pone de manifiesto el informe de Madurez Digital. El 55% de las compañías españolas declara contar con «altos niveles de visibilidad de sus activos». Sin embargo, únicamente el 32% son capaces de automatizar la gestión de sus infraestructuras.

La mayor debilidad de las corporaciones españolas, su ‘talón de Aquiles’, se encuentra en la innovación y creación de nuevos modelos de negocio, según señala el informe de Minsait. Para esta compañía, las empresas deben consolidar sus propuestas sirviéndose de la recopilación y tratamiento de datos para ofrecer productos personalizados. En la actualidad, únicamente el 21% afirma disponer de este tipo de productos y servicios pero entre los próximos 3 y 5 años las cifras son mucho más prometedoras, ya que el 95% de entidades espera poder optimizar la calidad, el conocimiento y explotación de datos.

Todos los avances conseguidos hasta ahora desembocan finalmente en el cliente digital, sobre los que más de la mitad de las empresas españolas afirma tener un alto conocimiento aunque apenas el 9% cuenta con información en tiempo real. Además de impulsar una visión más completa del mercado, el desafío de las corporaciones es la mejora continua de la experiencia del usuario, para lo que el 41% dedican recursos.

El impacto económico de las tecnologías digitales en los últimos años demuestra que para adaptarse a los nuevos tiempos, las Pymes españolas solo pueden apostar por la transformación digital. Tal y como explican desde el artículo “Conocer la madurez digital de las organizaciones, elemento clave para iniciar su transformación” de Ibermática, el IMD está ligado a dos factores:

  • La capacidad de liderar las iniciativas digitales, un aspecto que sobre todo está ligado a la estrategia y la cultura de la empresa.
  • La capacidad de ejecutar la transformación digital, un factor relacionado con la disposición de la organización y la madurez tecnológica.

Por tanto, la madurez digital no solo está ligada a la tecnología, sino también a las personas y la cultura. Es más, los empleados deben estar al día de las competencias digitales que se engloban dentro de las cinco áreas principales que define el modelo europeo de DIGCOMP. Nos referimos a la información, comunicación, creación de contenidos, seguridad y solución de problemas.

Para que las empresas sigan progresando en la buena dirección, Minsait hace una serie de recomendaciones en su informe de Madurez Digital. Por ejemplo, si quieren continuar siendo competitivas, las compañías españolas deben poner especial énfasis en la reforma de sus sistemas heredados y lograr que las estructuras construidas para responder a la digitalización «se integren y coordinen con la estructura interna de las organizaciones». Explotar todo el potencial del big data y lograr alianzas estratégicas con el resto de competidores son otros retos pendientes de las entidades españolas para alcanzar la transformación digital.

La sugerencia más ambiciosa de este informe insta a las empresas a dar un paso más allá de la digitalización de sus modelos actuales y atreverse a crear, desde cero y cimentados en las nuevas tecnologías, los negocios del futuro.

¿Qué es la Industria 4.0?

El termino industria 4.0 es la nueva palabra de moda. Conferencias, artículos e informes dedicados al tema así lo parecen indicar. Pero… ¿Qué es industria 4.0? ¿qué hay detrás de este concepto?

El concepto de industria 4.0 consiste en la introducción de las tecnologías digitales en la producción. Es la forma que hay de llamar al fenómeno de transformación digital aplicado a industria de producción.

Si durante años se ha hablado del impacto del Internet de cosas (IoT)  en industrias como la energética o de infraestructuras, bajo el concepto de Smart Cities. Ahora toca hablar de “Industria Inteligente” o industria 4.0. Pues dicho de forma simple: La industria 4.o consiste en la digitalización de los procesos productivos en las organizaciones empresariales mediante sensores y sistemas de información para transformar los procesos productivos y hacerlos más eficientes.

En la actualidad, la industria española representa el 13% del valor añadido del país y emplea al 11% de la población ocupada, siendo la principal contribuidora a la balanza comercial positiva.

La industria 4.0 supondrá una fuente de competitividad para las industrias occidentales con costes de mano de obra, costes de la energía y niveles de compromiso social, mucho más elevados que sus homólogos de los países emergentes.

Lo que ofrece la industria 4.0 a través de la digitalización y el uso de plataformas conectadas es:

  • Capacidad de adaptación constante a la demanda.
  • Servir al cliente de una forma más personalizada.
  • Aportar un servicio post venta uno a uno con el cliente.
  • Diseñar, producir y vender productos en menos tiempo.
  • Añadir servicios a los productos físicos.
  • Crear series de producción más cortas y rentables.
  • Aprovechar la información para su análisis desde múltiples canales donde ser capaces de analizarla y explotarla en tiempo real.

Ese es el factor diferencial de esta transformación digital aplicada a los fabricantes. La nueva industria 4.0 tiene varios ejes entorno a los que se articula y que tendrán que trabajar para integrar en los plantas de producción:

  • Big data y análisis de datos
  • Cloud Computing
  • Ciberseguridad
  • Robótica
  • Internet de las cosas
  • Simulación y prototipado
  • Realidad aumentada
  • Cultura
  • Integración de procesos

El reto no estará en conseguir integrar todo esto y que los sistemas o máquinas hablen entre sí para que todo funcione como un reloj. El verdadero reto estará una vez más en las personas, en como liderar el proceso de transformación digital dentro de tu organización y en el cambio que supondrá adaptarse y trabajar en los nuevos entornos conectados.

En este contexto, la iniciativa Industria Conectada 4.0 se ha lanzado con el fin de impulsar la transformación digital de la industria española mediante la actuación conjunta y coordinada del sector público y privado. Esta iniciativa está alineada y es complementaria a dos iniciativas nacionales:

Agenda Digital.

Agenda para el Fortalecimiento del Sector Industrial en España.

Las Pymes, el eslabón más débil en ciberdelincuencia.

La mayoría de los ciberataques a empresas españolas se centran en las pymes. Solo un 37% cuenta con la infraestructura de seguridad adecuada. Las organizaciones y empresas están siendo amenazadas constantemente por ataques informáticos. La falsa creencia entre las compañías de que estos ataques son muy sofisticados y están orientados a grandes multinacionales es un gran error de partida.

Según un informe de Kaspersky Lab en colaboración con B2B International, sólo el 19% de las empresas con menos de 25 empleados sitúa a la estrategia TI en su top de preocupaciones, una tasa prácticamente igual, con el 21%, a la de los negocios de entre 26 y 99 empleados. Por su parte, en empresas con 100 o más trabajadores esta cifra asciende hasta el 30% o más, con el 35% de las empresas situando la estrategia TI como una de sus dos principales prioridades. Una cantidad que todavía se antoja insuficiente.

Según un estudio de la organización Anti-Phishing Working Group (APWG), durante la última parte del año se detectaron cerca de 255.000 nuevas amenazas cada día. El sector del retail y servicios fue el más castigado, al sufrir el 29.37% de los ataques, seguido de los servicios de pago con un 25,13% y de los servicios financieros con un 20,79 %.

Los motivos y métodos a emplear son muy diversos. Se han producido ataques de robo de información mediante phising, XSS, SQL Inyection, etc para posteriormente subastar o vender esta información al mejor postor, sin olvidar los ataques puramente vandálicos (DoS, defacement, virus, etc.).

Otro factor por el que las pymes están en el punto de mira de los ciberdelincuentes es porque, según el Directorio Central de Empresas (DIRCE), en 2014 había en España 3.114.361 empresas, de las cuales 3.110.522 (99,88%) eran pymes (entre 0 y 249 empleados). Es decir, lo que en seguridad informática se conoce como la superficie de ataque y ésta es muy amplia.

Un atacante tendrá en su balanza un 0,12 % de grandes empresas, con buenas medidas de seguridad a las que atacar, pudiendo conseguir grandes beneficios, o bien un 99,88% con malas medidas de seguridad a las que robar poco, pero que en conjunto puede suponer un beneficio mucho mayor. De ahí que la mayoría de los atacantes se inclinen por el objetivo más fácil, las pymes.

De hecho, según un reporte de Panda Security, del total de empresas en el mundo, un 43% de los ataques se concentran en las pymes. Después de enfrentar estos ataques, sólo un 40% de éstas se recupera.

Eduardo Román, director de productos y soluciones móviles de Samsung indica que “los dispositivos móviles son una puerta de entrada a los ataques cibernéticos, ya que aunque un 99% de ellos son dirigidos a grandes plataformas y sólo un 1% del riesgo está en los dispositivos móviles, esa pequeña ventana puede significar un 99% de problemas para la organización, porque puede afectar todos los sistemas conectados en línea”.

Entre los consejos que dan los expertos, en primer lugar se debe contar con servidores y soluciones antispam para evitar virus en los correos electrónicos. Asimismo, sostienen que utilizar versiones antiguas de software presenta un riesgo, por lo que es importante realizar actualizaciones de manera continua y siempre que lo aconseje el fabricante.

Los sectores más atacados durante el pasado año fueron el de la Administración Pública, energía, investigación, industria, salud, construcción, telecomunicaciones, informática, militar, espacial, finanzas y medios de comunicación. Y en gran parte de los casos las víctimas comparten un mismo denominador común: los delitos se podrían haber evitado.

Por último advierten que es importante educar a los colaboradores de las pymes a utilizar correctamente sus equipos personales, ya que gran parte de ellos los utiliza para trabajar, convirtiéndose “en eslabón más débil de la cadena”, aclaran los especialistas.