¿De dónde viene el dinero?

¿Qué es el dinero?¿Cómo se crea?¿Cómo entra en circulación? Todas estas podrían parecer simples y vitales preguntas, pero las respuestas son discutidas y a menudo confundidas.

Hay una equivocación muy extendida sobre cómo se crea el dinero nuevo.

En el libro “Where does money come from?” , (cuyos autores son: Josh Ryan-Collins, Tony Greenham, Richard Werner y Andrew Jackson; y la edición corre a cargo de New Economics Foundation) se analizan las funciones del sistema monetario de UK y concluye que la descripción más útil es la de que el dinero nuevo se crea por los bancos comerciales cuando prorrogan o crean un crédito, realizando préstamos o comprando activos.

Simultáneamente a la creación de un crédito, los bancos crean un depósito en nuestra cuenta bancaria el cual es, a todos los efectos y propósitos, dinero.

Definir el dinero es sorprendentemente difícil. Identificamos que la moneda nacional de UK existe en tres formas principales, la segunda de las cuales existe en forma electrónica:

1.- Efectivo: Billetes y monedas.

2.- Reservas del banco central: Reservas depositadas por los bancos comerciales en el Banco de Inglaterra.

3.- Dinero de los bancos comerciales: Depósitos bancarios creados tanto cuando los bancos comerciales prestan dinero, y por ello acreditando las cuentas de depósito de los prestatarios, realizando pagos en nombre de los consumidores utilizando sus posibilidades de giro, como cuando compran bienes del sector privado y realizan pagos sobre sus propias cuentas (tales como pago de salarios o bonos).

Sólo el Banco de Inglaterra o el gobierno pueden crear las dos primeras formas de dinero, a las cuales nos referimos en este libro como “dinero del banco central”.

Puesto que las reservas del banco central no circulan actualmente en la economía, podemos reducir las existencias de dinero que está circulando actualmente como consistentes en efectivo y dinero de bancos comerciales.

El dinero en efectivo físico representa menos del 3% del total del dinero disponible en la economía. El dinero de bancos comerciales, créditos y depósitos coexistentes, suponen el restante 97% de las existencias de dinero.

Hay varias maneras contrapuestas para describir lo que hacen los bancos. La más simplista de las versiones es que los bancos toman el dinero de los ahorradores y prestan ese dinero a los prestatarios.

Esto no es en absoluto cómo funciona el sistema. Los bancos no necesitan esperar a que un consumidor deposite dinero antes de que puedan realizar un nuevo préstamo a cualquier otra persona.

De hecho, es justamente lo contrario, la realización de un préstamo crea un nuevo depósito en la cuenta del consumidor.

Proponemos que la más ajustada descripción es que los bancos crean dinero nuevo, tanto cuando crean un crédito, compran bienes, o realizan pagos sobre sus propias cuentas, los cuales la mayoría de las veces implica la expansión de sus activos, y que su habilidad para hacer todo ello está sólo muy débilmente vinculada al montante de reservas que mantienen en el banco central.

En el momento de la crisis financiera, por ejemplo, los bancos mantenían en reservas 1.25 libras por cada 100 emitidas como crédito. Los bancos operan con un sistema electrónico de compensación que recoge pagos multilaterales al final de cada día, que les exige mantener sólo una pequeña proporción de dinero en el banco central para ver sus necesidades de pago satisfechas.

La capacidad de los bancos comerciales para crear dinero nuevo tiene muchas e importantes implicaciones para la prosperidad económica y la estabilidad financiera.

Los bancos deciden dónde asignar crédito en la economía. Los incentivos a los que se enfrentan a menudo les llevan a primar el préstamo contra garantías, o activos, antes que a prestar para la inversión en producción. Como resultado, el dinero nuevo es a menudo más probablemente destinado a la propiedad y la especulación financiera que a los pequeños negocios y la fabricación, con profundas consecuencias económicas para la sociedad.

Todavía muchos se resisten a la noción de que los bancos privados pueden realmente crear dinero por el simple hecho de realizar una entrada en un libro de contabilidad. El economista J.K. Galbraith sugirió por qué podría ser:

“El proceso por medio del cual los bancos crean dinero es tan simple que la mente lo repele. Cuando algo tan importante está implicado, un misterio más profundo parece lo único razonable”

Este libro aspira a establecer firmemente una común comprensión de que los bancos comerciales crean dinero nuevo, no hay un misterio más profundo, y no permitir que nuestra mente lo rechace. Sólo entonces podremos acercarnos adecuadamente a la cuestión mucho más significativa: ¿De todas las posibles vías alternativas con las que podríamos crear dinero nuevo y asignar capacidad de compra, es realmente ésta la mejor?

Cómo realizar una buena promoción de ventas

La promoción de ventas nace con la toma de conciencia en las empresas de que la labor de los departamentos comerciales no sólo es vender sus productos a los clientes, ya que los que se limitan a esto observan cómo sus productos no salen con la misma facilidad que los de la competencia, cuando ésta desarrolla una serie de actividades encaminadas a reforzar su presencia en el mercado, a mantener a la clientela satisfecha y estimular la demanda.

Ahora bien, realizar una campaña de promoción de ventas, no puede ser un acto de voluntad ciega movido por una falta de ventas. Sin embargo, en mi experiencia profesional, lo que he podido constatar, es que las empresas sólo piensan en promocionar las ventas cuando éstas ya han languidecido.

Casi nunca se diseña una campaña de promoción de ventas para anticiparse a los acontecimientos. (Salvo con la excepción de las campañas promocionales de introducción de nuevos productos).

Muy al contrario, el desarrollo de una campaña de promoción de ventas requiere el cumplimiento disciplinado de una serie de pasos, si se quiere tener alguna oportunidad de que la campaña sea efectiva y rentable.

1.- Manifestación de la necesidad de realizar una campaña: Las causas que aconsejan la realización de la campaña.

2.- Definición de Objetivo:

Ofensivos.

Defensivos.

De Canal.

De Mercado.

3.- Definir el público objetivo. (Segmentación exacta, con todas las características posibles de reconocimiento de perfiles y hábitos de consumo).

4.- Presentación al equipo de ventas y resto de colaboradores necesarios.

5.- Programación Temporal.

Otra cuestión a tener en cuenta es que en la Promoción de Ventas no vale cualquier cosa. Hay que sujetarse a unos principios, de lo contrario los objetivos de la promoción no se cumplirán, e incluso se pueden volver contra nuestra empresa, (promociones tramposas, que no cumplen lo que prometen, que no alinean el mensaje promocional con la imagen de la empresa,…).

Seguro que todos nosotros tenemos en mente campañas y marcas prestigiosas que son un verdadero fiasco, y sobre todo, un cantidad de capital invertido, monetario y humano, totalmente desperdiciado, por no tener en cuenta esos principios:

→La campaña debe ser lo más corta posible, la necesaria para alcanzar los objetivos propuestos.

→El planteamiento debe ser claro y sencillo. Las mecánicas complicadas ahuyentan al público.

→La campaña debe estar coordinada con el resto de acciones de comunicación, publicidad y esfuerzo del equipo de ventas.

→La campaña debe estar coordinada a lo largo de toda la cadena logística.

→Debe estar orientada a un segmento de público perfectamente definido.

→El tiempo de ciclo planificación-ejecución debe ser corto, para explotar el factor sorpresa, y reducir la capacidad de reacción de la competencia.

→La campaña debe ser honesta y leal con el consumidor. Las promesas se han de cumplir.

→La oferta debe ser muy atractiva para el consumidor.

→La campaña debe contar con la implicación de todos los actores que intervenga en la misma: propios vendedores, distribuidores, detallistas… (¡atención al personal del establecimiento de venta!)

Por último, las campañas de promoción de ventas deben tener muy en cuenta a quién van dirigidas, ¿al detallista?, ¿al consumidor final?, ¿a nuestra propia fuerza de ventas? ¿a promocionar el punto de venta?… porque cada una de ellas tiene unos planteamientos y connotaciones completamente diferentes.