Autónomo: Ser o no ser.

En esta entrada, realizamos nuestro análisis de las posibilidades y obligaciones de las personas que dudan sobre si hacerse autónomo y darse de alta o no, debido a que su nivel de ingresos es inferior al SMI. Se pueden identificar cuatro situaciones:

• Personas que trabajan por cuenta propia a tiempo parcial o bien un determinado número de horas o bien algunos ratos a la semana o al mes.
• Autónomos y freelance mal pagados por sus clientes y en muchos casos un único cliente que le “impone” ser autónomo.
• Autónomos que emprenden, optan por hacerse autónomos y a los que va a llevar unos meses alcanzar el punto de equilibrio en el negocio.
• Autónomos cuyos negocios atraviesan una situación de crisis.
• Autónomos discontinuos, que desarrollan su actividad sólo unos meses al año.

¿Podemos facturar sin darnos de alta en autónomos? Para poder emitir una factura legalmente, es necesario cumplir dos requisitos:

• Alta en la Seguridad Social como autónomo, con un coste mensual mínimo de 264 euros, salvo que se disfrute de alguna bonificación o de la tarifa plana de 50 euros recientemente aprobada.
• Alta en Hacienda mediante la presentación del alta censal (modelo 036 o 037), sin coste económico. Aunque ello obligará a preparar las declaraciones de IRPF e IVA.

Sin estos requisitos y trabajando por cuenta propia, estaremos engrosando la economía sumergida, incidiendo en la menor recaudación del estado y en la competencia desleal que supone frente a aquellos otros autónomos y pymes que sí que cumplen con sus obligaciones legales.

Por otra parte, la Seguridad Social establece como norma que estamos obligados a darnos de alta en autónomos si realizamos de forma habitual, personal y directa una actividad económica a título lucrativo, sin sujeción a contrato de trabajo. El problema surge porque la obligatoriedad de darse de alta en autónomos es independiente del nivel de ingresos y del tiempo de la actividad. Pero el concepto «habitual» es curioso, ya que se considera habitual tanto al que dedica 40 horas a la semana como al que da unas clases en una academia dos tardes a la semana.

En 2007 el Tribunal Supremo dictó una sentencia que ha sentado jurisprudencia y que establecía que no era necesario darse de alta como autónomos si los ingresos eran inferiores al Salario Mínimo Profesional (SMI). Hay que sumar a ésta las sentencias del Supremos de Octubre, 97, Junio, 2002 y Septiembre, 2002. Desde entonces son bastantes los casos de autónomos que al ser sancionados han recurrido y han conseguido que los jueces les den la razón al haber demostrado unos ingresos inferiores al SMI. Pero al tratarse de jurisprudencia y no de reglamento hay que tener cuidado.

Hay un abanico de posibles soluciones entre las que cada uno debe optar en función de sus circunstancias personales y profesionales, los riesgos que esté dispuesto a asumir y sus valores. Las más habituales son:
• Negociar un contrato laboral: En muchas ocasiones, especialmente como autónomo dependiente para un único cliente.
• Darse de alta con una cuota bonificada: No sirve para todo el mundo pero desde la aprobación de la ley de Emprendedores muchos autónomos nuevos se vienen beneficiando de la tarifa especial.
• Concentrar facturas y darse de alta algunos meses: Consiste en darse de alta y de baja alternativamente en unos pocos meses o incluso días agrupando todas tus facturas en ese periodo.
• Alta de temporada: En el caso de los autónomos discontinuos, cuyo trabajo se concentra en unos pocos meses.
• Facturar a través de un tercero o una cooperativa: Hay varias alternativas, desde facturar a través de una empresa “amiga” hasta hacerlo a través de una cooperativa de facturación.
• Alta sólo en Hacienda: Esta opción supone cumplir con la mitad de tus obligaciones, las relacionadas con Hacienda. Permite facturar con NIF y pagar los impuestos vinculados a los ingresos, algo que recomendamos siempre para evitar posibles sanciones de Hacienda y porque al tener ingresos bajos, el IRPF será bajo y porque no podemos apropiarnos del IVA. Si transcurrido un tiempo, aumentan los ingresos y necesitamos darnos de alta en la Seguridad Social, es necesario previamente, darse de baja en Hacienda y dejar transcurrir algo de tiempo antes de volver a proceder al alta. Y es que en 2015 se viene detectando un mayor cruce de información entre ambos organismos estatales.
• Actividad Secundaria: Esta situación se produce cuando la actividad realizada no es tu actividad principal, sino secundaria al trabajar también por cuenta ajena.
• Permanecer en la economía sumergida: Es una opción a evitar, ya que supone mantenerse en la ilegalidad.

Recomendamos analizar bien la actividad y trazar un plan de crecimiento para el futuro para ver su viabilidad. Y para eso nada mejor que un plan de negocio.

En el caso de que la Seguridad Social decida sancionar, tendremos que hacer frente a todas las cuotas pendientes desde que tengan constancia de inicio de la actividad más un recargo adicional del 20%.

¿Una cuota progresiva para los autónomos en 2016? Toda esta extraña situación viene generando en los últimos años una considerable polémica aderezada por la inevitable comparación con los autónomos en otros países de la UE.

En 2012 y 2013 condujo a una movilización por la tarifa de 50 euros que llevó a su aprobación definitiva y en 2015 se está observando la posibilidad de que los autónomos que ingresen menos del SMI no tengan que cotizar y que los demás lo hagan mediante una cuota progresiva proporcional a sus ingresos. Si los trabajadores por cuenta ajena siempre tributan a la Seguridad Social en función de sus ingresos, ¿por qué no lo pueden hacer los autónomos?

ENLACES: Bonificaciones 2016

La Factura Electrónica. La eFactura.

La factura es el documento protagonista y nuclear de la empresa. Las facturas son los documentos indicativos de los ingresos, gastos y compras de la empresa. Prácticamente todos los departamentos de una Pyme tienen vinculación con la factura.

Adicionalmente, la Agencia Tributaria obliga a conservar las facturas como mínimo 5 años, plazo que puede aumentarse hasta 15 años cuando se trata de compensar pérdidas de ejercicios anteriores o mucho más cuando se trata de amortizaciones de algunos inmovilizados a largo plazo, como maquinaria, instalaciones etc.

La orden de la Unión Europea a los países miembros de modificar determinadas normativas en aras de una legislación armonizada en varios aspectos ha llevado al Gobierno a aprobar el Real Decreto 1619/2012 de 30 de noviembre, (BOE 289 de 1/12/12) por el que se establece el nuevo Reglamento que regula las obligaciones de facturación. Estas obligaciones afectan principalmente a los tipos de facturas, los plazos para su emisión y a la normativa sobre las facturas electrónicas.

La posibilidad que ofrece la nueva normativa de sustituir las facturas en papel por las electrónicas y de transformar, mediante Digitalización Certificada, en ficheros digitales las que se reciben en papel, nos brinda una gran oportunidad para reducir de forma muy relevante la burocracia en la gestión de las facturas.

La factura electrónica es el documento tributario generado por medios informáticos en formato electrónico, que reemplaza al documento físico en papel, pero conserva su mismo valor legal. Es, por tanto, un equivalente funcional de la factura en papel y consiste en la transmisión de las facturas entre emisor y receptor por medios electrónicos y telemáticos.

La factura electrónica debe contener los campos obligatorios exigibles a toda factura, estar firmada mediante firma electrónica y ser transmitida de un ordenador a otro con el consentimiento del receptor de la misma.

Los elementos principales de la eFactura son:
• Integridad del contenido. La información no puede ser manipulada.
• Autenticidad de su origen. Es necesario que se permita verificar la identidad del emisor.
• No repudio. El emisor que ha firmado una factura no podrá negar su existencia y validez legal.

Las obligaciones del emisor son:
• Obtener el consentimiento previo del receptor.
• Garantizar la autenticidad del origen y la integridad, mediante el uso de firma electrónica.
• Almacenar copia de las facturas (matriz).
• Acceso completo a los datos.

Las obligaciones del receptor son:
• Disponer software necesario para la validación de la firma electrónica.
• Almacenar la factura recibida en su formato original.
• Acceso completo a los datos.

Se necesita un formato electrónico de factura de mayor o menor complejidad (EDIFACT, XML, PDF, html, doc, xls, gif, jpeg o txt, entre otros). Es necesario una transmisión telemática. Este formato electrónico y transmisión telemática, deben garantizar su integridad y autenticidad a través de una firma electrónica
reconocida.

El formato Facturae es el elegido por La Administración Pública y el Centro de Cooperación Interbancaria (CCI). Es el que exige la Administración como “obligatorio” para que le facturen sus proveedores y el adoptado por la gran
Banca y Cajas de Ahorros, por lo que se estima se convertirá en el estándar del mercado.

El Formato Facturae es un formato público y estructurado, es un XML y carece de imagen como tal, pero que es más ventajoso para el receptor que los formatos de imagen, porque siempre que se disponga de una herramienta adaptada a su manejo, el archivo de las facturas será automático e incluso en algunos casos la contabilización.

Dada la importancia para las Pymes españolas de esta modalidad de facturación y su implicación en los procesos administrativos, seguiremos publicando post de esta temática.

ENLACES:  FACTURAE     SOFTWARE eFACTURA