La seguridad de la información.

Está clara la importancia de la información en el mundo altamente tecnificado de hoy. El desarrollo de la tecnología informática ha abierto las puertas a nuevas posibilidades de delincuencia antes impensables. La cuantía de los perjuicios así ocasionados es a menudo muy superior a la usual en la delincuencia tradicional y también son mucho más elevadas las posibilidades de que no lleguen a descubrirse o castigarse.

El delito informático implica actividades criminales contra la seguridad de la información que los países han tratado de encuadrar en figuras típicas de carácter tradicional, tales como robos, hurtos, fraudes, falsificaciones, perjuicios, estafas, sabotajes, etc. Sin embargo, debe destacarse que el uso de las técnicas informáticas han creado nuevas posibilidades del uso indebido de los ordenadores lo que ha creado la necesidad de regulación por parte del derecho para asegura la información. En este punto debe hacerse notar lo siguiente:

• No es el ordenador el que atenta contra el hombre, es el hombre el que encontró una nueva herramienta, quizás la más poderosa hasta el momento, para delinquir.
• No es el ordenador el que afecta nuestra vida privada, sino el aprovechamiento que hacen ciertos individuos de los datos que ellos contienen.
• La humanidad no está frente al peligro de la informática sino frente a individuos sin escrúpulos con aspiraciones de obtener el poder que significa el conocimiento.
• Por eso la amenaza futura será directamente proporcional a los avances de las tecnologías informáticas.
• La protección de los sistemas informáticos y de la información puede abordarse desde distintos perspectivas: civil, comercial o administrativa.

Teniendo en cuenta estos aspectos fundamentales sobre la seguridad de la información, es recomendable tomar las siguientes precauciones:

1.- Relacionados con el equipo informático:

• Actualizar regularmente el sistema operativo y el software instalado en el equipo, poniendo especial atención a las actualizaciones del navegador web.
• Instalar un Antivirus y actualizarlo con frecuencia.
• Instalar un Firewall o Cortafuegos con el fin de restringir accesos no autorizados de Internet.
• Es recomendable tener instalado en el equipo algún tipo de software anti-spyware.

2.- Relacionados con la navegación en internet y la utilización del correo electrónico:

• Utilizar contraseñas seguras, es decir, aquellas compuestas por ocho caracteres, como mínimo, y que combinen letras, números y símbolos. Naveguar por páginas web seguras y de confianza.
• Extremar la precaución si se van a realizar compras online o se va a facilitar información confidencial a través de internet.
• Ser cuidadoso al utilizar programas de acceso remoto
• Poner especial atención en el tratamiento del correo electrónico, ya que es una de las herramientas más utilizadas para llevar a cabo estafas, introducir virus, etc.
• Utilizar algún tipo de software Anti-Spam para proteger la cuenta de correo de mensajes no deseados.

En general, es fundamental estar al día de la aparición de nuevas técnicas que amenazan la seguridad del equipo informático y de la información, para tratar de evitarlas o de aplicar la solución más efectiva posible.

 

ENLACES: DELITOS INFORMATICOS   SEGURIDAD FORENSE

Arquitectura de Información de una web para la Pyme.

Entre las metodologías más útiles que tendrán los profesionales encargados de desarrollar un sitio web, se contarán las que aparecen descritas dentro de la Arquitectura de la Información, que es el conjunto de métodos y herramientas que permiten organizar los contenidos, para ser encontrados y utilizados por los usuarios, de manera simple y directa.

La Arquitectura de Información estará cumpliendo sus objetivos cuando un usuario entre por primera vez al sitio web y pueda reconocer a quién pertenece el sitio web; lo pueda entender en forma rápida y sin esfuerzo y encontrar la información ofrecida fácilmente.

Los elementos que se muestran a continuación constituyen la metodología de la Arquitectura de Información, mediante la cual es posible conseguir las metas de organización y visibilidad de los contenidos de la web. Cada una de ellas debe ser investigada, desarrollada y documentada adecuadamente:

• Definición de Objetivos y Estrategias. A través de esta etapa se busca definir cuáles serán los objetivos centrales que deberá tener el sitio web y establecer la forma de cumplirlos.
• Definición de Audiencia. Determinar las principales audiencias y mercado hacia las cuales se orientará el sitio.
• Definición de Contenidos del Sitio. Proceder a hacer las definiciones más concretas que permitan decidir qué contenidos son los que va a tener el sitio web que se desarrolle.
• Definición de la Estructura del Sitio. Ello implicará trabajar en tres áreas concretas, a través de las cuales se definirá la estructura del sitio web, el árbol de contenidos y los sistemas de navegación que se ofrecerá a los usuarios para que avancen a través de sus contenidos.
• Definición de los Sistemas de Navegación. La tarea consiste en generar los sistemas de acceso a dichos contenidos en el sitio web. A través de estos, los usuarios podrán avanzar por sus diferentes áreas, sin perderse.
• Definición del Diseño Visual. Una vez que se ha terminado el trabajo en la estructura, ya se cuenta con los insumos suficientes como para avanzar hacia la generación del diseño visual de las pantallas del sitio web, momento en que se utilizarán todos los insumos que se han ido generando en las etapas anteriores.

El atributo de calidad que mide lo fáciles que son de usar las web se denomina usabilidad. Se trata en una disciplina cuyo objetivo es facilitar la interacción del usuario y, por esta razón, es lógico que naciera o, más bien, cobrara fuerza, con la llegada de la web 2.0. Si el mundo web se sustenta en que los internautas participen, es necesario estudiar qué es lo que los estimula.

Los beneficios de organizar la información correctamente son vitales para que la web funcione:
• Los clientes pasarán más tiempo navegando
• Mejorará la imagen de marca, ya que percibirán la página positivamente y no se frustrarán por no encontrar lo que buscan.
• Aumenta su fidelidad, es más probable que vuelvan.

El diseño necesita que la Usabilidad le diga cómo navega el usuario, y la Usabilidad necesita que el diseño le ayude a jerarquizar la información, a organizar contenidos y, en conjunto, a mejorar el producto.

Tenemos ante nosotros un nuevo modelo de comunicación empresarial que no se limita a transmitir información sobre la empresa, sino que además permite a los clientes y empleados interpretar la información con otros potenciales consumidores y todos formar parte del proceso informativo. Y todo esto mediante la web.

ENLACES:  DISEÑO WEB        ARQUITECTURA WEB

Quejas y Reclamaciones

En la mayoría de las empresas españolas existe una percepción errónea sobre las quejas y reclamaciones que se realizan por parte de los clientes o consumidores.

Efectivamente, en la mayoría de las empresas, se suelen percibir de alguna de las siguientes maneras:

Una amenaza, (a nuestra seguridad)

Una agresión, (hacia nosotros)

Una duda, (sobre nuestra competencia profesional)

Una incomprensión, (de nuestro esfuerzo)

Una injusticia (comparada con nuestra dedicación)

En realidad, las quejas y reclamaciones deberían percibirse de una forma muy diferente, ya que son:

Una oportunidad para la relación y el conocimiento mutuos.

Una colaboración.

Una posibilidad de aprendizaje.

Un reconocimiento a nuestra capacidad de mejorar.

La manera correcta de entender  las quejas y reclamaciones es como una oportunidad que nos da el cliente para descubrir un error en el servicio y corregirlo.

En muchas empresas se utilizan gran cantidad de recursos, tanto humanos y materiales, como dinerario, para recabar información del mercado (a veces, contratando expertos y consultores externos a precios realmente altos) y conocer la opinión de nuestros clientes sobre nuestros productos y servicios, sobre la utilización que hace de los mismos y otras variables de interés.

Las quejas y reclamaciones son una información de ese mismo tipo, que nos entrega el cliente de forma gratuita y que, por lo tanto, debería ser valorada positivamente.

Una cuestión interesante es si la expresión de una queja o una reclamación es una manifestación de la insatisfacción del cliente. Verdaderamente, la insatisfacción general con los productos y servicios de la empresa puede ser mayor que la que se pudiera determinar a través de un indicador elaborado con base a las quejas y reclamaciones recibidas.

Esto es así porque sólo un pequeño porcentaje de los clientes insatisfechos manifiestan dicha insatisfacción, reclamando o quejándose. ¿Por qué sucede que los clientes no reclamamos todo lo que debiéramos, todo aquello que suponga una insatisfacción? Por dos motivos principales:

1.- Porque pensamos que no vale la pena, porque consideramos que los derechos del cliente no están protegidos y no habrá un resarcimiento adecuado.

2.- No se produce la queja o la reclamación, porque no se sabe cómo hacerlas, o no existe un procedimiento para hacerlas.

Solo un porcentaje muy pequeño de consumidores reclaman ante un producto defectuoso o un servicio mal prestado, de los cuales algunos son atendidos, y otros se quejan y siguen insatisfechos porque han sido mal atendidos o simplemente se les ha rechazado.

Para atender eficazmente las quejas y reclamaciones en una empresa es necesario:

a) Una política específica de atención de quejas y reclamaciones

b) Una estructura adecuada dentro de la empresa.

c) Unos procedimientos bien establecidos para tratar las quejas y reclamaciones.

d) Personal competente, formado y que de soluciones.

Lo mejor es que la estrategia y los procedimientos a seguir queden expresados por escrito, de forma que puedan ser transmitidos a todos los implicados, es decir, no sólo a los trabajadores de la empresa, sino también a los clientes.

La alternativa, no deseada, a esta manera correcta de resolver las quejas y reclamaciones, es abordarlas permanentemente como un contencioso o conflicto entre la empresa y el cliente quejoso.

La estrategia de abordar las quejas y reclamaciones como un conflicto conduce, indefectiblemente, más temprano que tarde, a la pérdida de los clientes no satisfechos o no atendidos correctamente en su reclamación y, por lo tanto, en la caída de las ventas.